Las letras mayúsculas de Berta Piñán

Las letras mayúsculas de Berta Piñán

La escritora convertida en consejera habrá de allanar el camino para la oficialidad del asturiano | Las conexiones aéreas internacionales, la última fase de la ampliación del Bellas Artes y los problemas económicos de Laboral serán otros retos

M. F. ANTUÑA / CH. TUYAGIJÓN.

Asturias vuelve a tener una Consejería de Cultura. Después de dos legislaturas en las que estuvo asociada a la de Educación, Berta Piñán se enfrenta a ese nombre propio y mayúsculo, a una rosa maravillosa llena de espinas, en solitario, pero es que además le suma el turismo. Parece que se apuesta así por unir uno y otro, por dejar a las claras que la cultura debe ser, es y será un reclamo más para quienes nos visitan. El Bellas Artes, el Prerrománico, la temporada de la Ópera de Oviedo, los conciertos y los festivales son, sin duda, una razón para pasarse por el Principado y ahora parece que la manera de promocionarlos se aproximará aún más al sector del turismo. Como Berta Piñán es escritora y conoce bien las palabras, sabe que estas dos, cultura y turismo, están repletas de significados y que darles vida le va a requerir un ímprobo esfuerzo.

Pero otra palabra que ella ama profundamente, y que alberga en sí misma miles de palabras más, está llamada a marcar sus días y sus noches, sus alegrías y sus desvelos en esta etapa política: asturiano o, dicho de otra forma, Política Lingüística que así también se bautiza su departamento. Su nombramiento como consejera es toda una declaración de intenciones del presidente Adrián Barbón, que eligió para el cargo a una escritora en llingua asturiana históricamente unida a la lucha en favor de la oficialidad a través de diferentes movimientos.

Esta consejería y su consejera son el primer paso en la hoja de ruta hacia la cooficilidad que parece haber trazado el PSOE. Pero no será fácil. Berta Piñán podrá poner en marcha numerosos programas para impulsar el uso del asturiano en los colegios, para fomentar la edición de libros, para hacer común su uso en diversos ámbitos, incluido el público, en la vida social y cultural, pero todo indica que no podrá abrir de forma definitiva la atascada puerta de la cooficialidad, algo que requeriría de una reforma del estatuto de autonomía para la que es necesario el respaldo de los tres quintos de la Junta General del Principado, es decir, de 27 votos. Y no, no los suman los partidos que se han manifestado a favor de la cooficialidad, es decir, el PSOE, IU y Podemos. Ciudadanos, PP y Vox han reiterado en numerosas ocasiones su rechazo y sus reservas hacia una política lingüística que, a su juicio, supone imposiciones y complicaciones que la sociedad no necesita, mientras de Foro solo daría ese paso si hubiese consenso en la Junta.

Dicho esto, a Berta Piñán le tocará ir allanando camino a la espera de que una mayoría parlamentaria permita dar el salto. Pero no será ese el único tema en la agenda de la flamante consejera, que tiene un buen rejón que lidiar con el turismo. Si bien no tiene competencias en el aeropuerto de Asturias, sí será quien tenga que encargarse de darle vida y negociar la presencia de más vuelos en Santiago del Monte que nos unan con el mundo y con España. Y no está la cosa fácil cuando solo existe una conexión fija internacional todo el año, la de Londres de Vueling a Gatwick, por la que el Principado paga un convenio más caro que cuando esta misma compañía ofertaba vuelos a Londres y París. Por si fuera poco, este año caduca el convenio con Volotea. Y aquí surgen dos incógnitas que le tocará a ella desvelar: ¿Nos quedaremos sin base? ¿Sin los vuelos estivales a Venecia y Múnich? Debe saber ya la consejera que Asturias es la región del norte con menos conexiones internacionales y sigue pendiente la petición del Principado para que el Ministerio de Fomento convierta en 'uso público' las rutas con Madrid y Barcelona.

Con el sector turístico, la cosa ya empieza mal, porque todos querían una viceconsejería propia dependiente del departamento de Empleo. No será así y desde el edificio del Calatrava se deberá afrontar la regulación de las Viviendas de Uso Turístico (VUT) que no dejan de restarle clientela a los hoteles. Tiene otro frente abierto Piñán: el decreto para el reparto de ayudas de promoción turística aprobado por Isaac Pola en su despedida como consejero al que solo puede presentarse Otea, ya que para optar a las subvenciones exigen que la entidad tenga más de 500 socios, esté presente en 72 concejos y represente, como mínimo, a cuatro subsectores... El resto de asociaciones turísticas de la región braman en arameo... Son 90.000 euros en juego.

En el plano puramente cultural, Berta Piñán hereda asuntos peliagudos y enquistados en el espacio y en el tiempo. Tendrá que entrar a formar parte de varios patronatos que están por constituirse. A saber: Museo de Bellas Artes de Asturias, Centro Cultural Oscar Niemeyer y Laboral Centro de Arte y Creación Industrial. En Oviedo, Gijón y Avilés, los espacios para el arte y la cultura aspiran a más y a mejor. El Bellas Artes, verdadero buque insignia y una de las mejores pinacotecas de España, lleva años esperando que culmine su proceso de ampliación, lo que permitirá hacer operativos los almacenes. La reclamación se repite todos los años como un mantra, lo mismo que la necesidad de más personal. Se han convocado algunas plazas de conservadores, pero es necesario más personal que se encargue de vigilar y controlar las salas. El nuevo patronato podría abordar también el asunto de la gratuidad. La entrada al museo es libre, pero no se descarta que se pueda cobrar para, por ejemplo, exposiciones temporales.

Con todo lo dicho, seguramente el Bellas Artes es el equipamiento que mejor está. Porque, además, el nivel de visitantes avala su atractivo para asturianos y foráneos. No le sucede lo mismo a Laboral Centro de Arte y Creación Industrial: con una deuda que se aproxima a los dos millones de euros y con cifras de visitantes muy bajas. A la imagen del Niemeyer los banquillos no le han hecho ningún favor. Las graves irregularidades económicas cometidas en sus inicios aún no tienen sentencia. Mientras, su programación y actividades continúan con ritmo y nivel, pero sin las carísimas y espectaculares propuestas de su estreno. El dinero ya no es el que era.

Esos tres centros de arte no son los únicos de una región que cuenta también con un Museo Arqueológico, propiedad del Ministerio de Cultura pero gestionado por la Consejería, que igualmente quiere más personal, sobre todo para poder fomentar las visitas guiadas. Lo dicho, con independencia de que los museos locales, como los de Gijón, reclamen más apoyo para ellos. Un ejemplo, la fototeca del Museo del Pueblo de Asturias recupera, documenta y conserva imágenes provenientes de toda Asturias sin un respaldo ni constante ni contante y sonante a esa apuesta. Hace ya varios años que los museos de Gijón reclamaron públicamente a Cultura un mayor apoyo que nunca se dio porque, además, sostienen, son los únicos que realmente ejecutan una labor museística de estudio, documentación y conservación.

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El Museo del Jurásico, el Parque de la Prehistoria de Teverga y el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo son otros equipamientos que, a la espera de saber qué sucederá con Recrea, la empresa pública que los gestiona, deberían ser competencia de Berta Piñán y que también requerirán su atención.

Tiene la consejera una patata muy caliente igualmente en materia teatral. La herencia de Vicente Domínguez como viceconsejero es un conflicto irresoluble con las compañías profesionales de teatro y danza agrupadas en Escenasturias, que rechazan de plano la forma en la que se ha reorganizado el Circuito de Teatro. Han sido largos meses de desencuentros sin que nadie se haya movido de su sitio. Quizá ahora una cara nueva pueda acercar posturas con los teatreros que además llevan años clamando por más ayudas para la producción de espectáculos y, muy especialmente, para la distribución. Porque de nada sirve que se puedan montar propuestas interesantes si no pueden salir de las fronteras asturianas.

El patrimonio asturiano es también amplio y notable. Y el Prerrománico ocupa lugar destacado. Siempre está ahí, como un enfermo crónico, reclamando más fondos para el mantenimiento de los magníficos monumentos para poder mostrarlos como se merecen a los visitantes. Aquí la lista patrimonial podría ser eterna, sin olvidar elementos etnográficos a proteger, como los hórreos y las paneras, o patrimonio industrial como el de la fábrica de La Vega.

La Consejería de Cultura aporta también financiación a diferentes eventos culturales de la región, como la Temporada de Ópera de Oviedo, que, como sucedió con el Festival de Cine de Gijón, vio descender sus presupuestos a partir de la crisis. La petición es la misma: más dinero para hacer más y mejor.