Literatura de ida y vuelta al otro lado del Atlántico

Mari Luz Fernández, con su libro, en el Pueblo de Asturias. /  A. GARCÍA
Mari Luz Fernández, con su libro, en el Pueblo de Asturias. / A. GARCÍA

La mexicana descubrió las cartas que su padre le envío a su tía en Gijón tras emigrar a América y eso le animó a narrar la historia de su familia Mari Luz Fernández recrea en un libro la peripecia de sus ancestros asturianos

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Literatura de ida y vuelta entre las dos orillas del Atlántico que ahonda en un mismo pasado. María de la Luz Fernández mira a los orígenes de su familia en el libro 'Las casas de los abuelos tienen magia', editado por Fénix en Ciudad de México, en el que se revelan un sinfín de detalles sobre sus orígenes asturianos. Hablá de un bisabuelo praviano que con 13 años se fue a América y en Tampico montó un auténtico emporio, se recrea en su infancia en la casa familiar y desvela detalles sobre la particular peripecia vital de su padre, Sixto Fernández, nacido en Gijón en 1896, que con 17 años cruzó el charco en busca de una vida mejor.

Lo curioso de esta historia es que la corrrespondencia que mantuvo con su hermana Florentina durante años se encontró en una casa abandonada y con el paso de los años llegó a manos del Museo del Pueblo de Asturias, que conserva una de las colecciones más importantes de correspondencia de emigrantes, y acabó convirtiéndose en libro. 'De La Habana, Nueva York y México a Gijón: cartas del emigrante Sixto Fernández a su hermana Florentina (1913-1932)' vio la luz en 2012 en Gijón.

Como nada hablaba en aquellas misivas de familia o hijos, se pensaba que aquel emigrante gijonés que con tanto mimo y amor escribía a su hermana había fallecido sin hijos. Pero un buen día, internet obró el milagro, el descubrimiento. Mari Luz encontró un libro firmado por su padre publicado en Asturias, contactó con el museo y comenzó a completarse la historia de aquel emigrante.

Mari Luz, que tiempo atrás ya se había iniciado en la narrativa, encontró en su propia casa el argumento perfecto. No necesitaba tirar de imaginación; la aventura vital más maravillosa era la de su padre, que con 42 se casó con su madre, una jovencita de Tampico que contaba solo 16 y que se fue a vivir con él a Ciudad de México. La casualidad hizo que ambos se conocieran en una casa de huéspedes de la capital azteca regentada también por asturianos y la diferencia de edad generó ciertas reticencias por parte de la familia de ella. Pero el amor venció y acabó en boda, siguiendo la costumbre de entonces de que los españoles se casaran con españoles. Aquella chiquilla se llamaba María de la Luz y de su unión nacieron cinco hijos.

Sixto, que había trabajado de dependiente en Cuba, que abrió una sombrería en Ciudad de México, que puso en marcha una fábrica de aceite y que acabó regentando una carpintería metálica, moría en México en 1981, no sin antes regresar a Asturias en un par de ocasiones. Claro que, entonces, su hermana Flora, a la que tantas y tantas cartas había escrito, ya había muerto. Nunca se volvieron a ver. «Yo creo que como se fue tan joven, se blindó contra el sufrimiento y por eso no volvió hasta 50 años después», concluye hoy su hija. Flora murió en 1968 y ni ella ni ninguno de los otros dos hermanos tuvieron hijos. No queda, pues, familia directa en Asturias, pero, pese a las dificultades, después de esta primera incursión literaria en la vida de su padre y sus abuelos, Mari Luz ya está manos a la obra en el que será su nuevo reto: recomponer la aventura de la familia de su padre que se quedó en Asturias. Mientras llega ese segundo trabajo, disfruta del primero, repleto de nostalgia y de amor a México y a España.

Esta historia de emigración es solamente una entre miles. Y el epistolario de Sixto Fernández es uno entre los noventa que se conservan en el Museo del Pueblo de Asturias, lo que se traduce en unas 20.000 cartas de un valor infinito para los investigadores, tanto nacionales como internacionales, que encuentran en esta escritura ordinaria detalles fundamentales para entender el pasado.