Marcos Tamargo se recluye en un convento tras los pasos de San Juan de la Cruz

P. M. GIJÓN.

Tras poner luz sobre la obra cumbre de la poesía mística española del siglo XVI, el 'Cántico espiritual', de san Juan de la Cruz, en colaboración con la editora Carla Torres, el pintor gijonés Marcos Tamargo (1982) ha decidido seguir los pasos del poeta y religioso del renacimiento. Y para lograr entrar en su universo ha decidido recluirse en un convento. Desde ayer mismo y hasta el viernes, permanecerá en una de las celdas del monasterio de los Carmelitas Descalzos de Toledo.

«Espero que este periodo de reclusión sea tan fructífero como cuando vivía en Kenia. Allí encontré una paz interior que me permitió llevar mis creaciones al máximo de su expresividad. Si normalmente de cuatro obras descarto tres, en Kenia todas cumplían con mis exigencias creativas. Estoy seguro de que estos días en el convento harán que encuentre la serenidad que encontró san Juan de la Cruz y me inspire», dice el propio artista.

 

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