Miles de versos para «dar más vida a la vida»

Javier Almuzara, Xuan Bello, Ángeles Carbajal y Ana de la Calle, del jurado del premio Jovellanos.
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Javier Almuzara, Xuan Bello, Ángeles Carbajal y Ana de la Calle, del jurado del premio Jovellanos. / PIÑA

Eliseu Ferrer se lleva el Premio Jovellanos de Poesía con una obra escrita en valenciano

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA OVIEDO.

Eliseu Ferrero, un trabajador jubilado de la banca que afirma escribir «con vocación tardía y para compartir emociones con los demás» ha sido reconocido como el autor del Mejor poema del mundo de 2019 o lo que es lo mismo del VI Premio Internacional de Poesía Jovellanos, convocado por Ediciones Nobel y que ayer se falló en Oviedo, coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Poesía. Compuesta en su lengua natal, el valenciano y titulada 'Alzheimer', la obra ganadora aborda una visión de esa terrible enfermedad desde la ternura y la afirmación de la vida. La sencillez y hondura expresadas en sus versos fueron determinantes para su elección por un jurado formado por José Luis García Martín, Antonio Garrigues Walker, Xuan Bello, Javier Almuzara, Ángeles Carbajal, Cristian David López y Emilio Martínez, además de Ana de la Calle como secretaria.

Tras la lectura del fallo, realizada en la Sala de Profesores del edificio histórico de la Universidad de Oviedo, los miembros del jurado presentes destacaron el alto nivel de las obras recibidas en esta convocatoria: «Nos hemos encontrado con una magnífica calidad media entre los finalistas y hemos tenido serias dificultades para decidirnos», manifestaba el poeta Javier Almuzara. Respecto al poema finalmente elegido ganador, expresó que «trata de una terrible lacra de la modernidad, como es el alzhéimer, un mal particularmente cruel porque borra la vida, la niega. La poesía está para dar más vida a la vida y para rescatar lo que se pierde, lo que se olvida».

Esa carga de profundidad vitalista está latente en la composición de Ferrero definida por el escritor Xuan Bello como «un texto escrito con palabras claras, de sentido muy simple, pero que funciona muy bien como poema» y en el que el colaborador de EL COMERCIO interpreta una reflexión «sobre la pérdida de identidad».

El autor de 'Alzheimer' recibió la noticia del galardón en su domicilio de Canals (Valencia) donde reside «con gran sorpresa y una inmensa alegría», después de haber concurrido sin éxito en anteriores ediciones. En conversación con este diario, Eliseu Ferrero, de 62 años, declaraba sentirse especialmente satisfecho de recibir un premio al que sigue desde su primera convocatoria y del que elogia «el hecho de que admita composiciones en todas las lenguas. Es muy importante porque todos somos lo mismo, pero cada uno tiene su propia casa y creo que debemos procurar que no se pierda lo que tiene de singular cada trocito de tierra del mundo». En su caso, el valenciano es esa parte singular de la humanidad en la que se siente orgulloso de expresarse, una lengua que habla desde siempre y que comenzó a cultivar por escrito en los últimos años ya que «pertenezco a una generación que no lo estudió en la escuela», combinándola con el castellano. En realidad, aunque se confiesa un ávido lector «de toda la vida, desde pequeñito», su vocación literaria comenzó a materializarse tras haberse jubilado de su empleo en la banca. Desde entonces no ha perdido el tiempo y lleva publicados tres volúmenes de poesía: 'Entre la llum la penumbra', 'El cementerio de malvas y diez sonétos góticos' y su último libro 'Canals: De alquería mora a vila cristiana', dedicado a su pueblo natal.

Todavía sin terminar de creérselo del todo, a Ferrero le hace ilusión recibir el premio en el Día Mundial de la Poesía, una cita que ayer festejaba en Canals en compañía de un grupo de amigos con los que forma un club de lectura. «Ha sido un día que tardaré en olvidar y disfrutado con otros amantes de la poesía». Duda antes de formular su propia descripción del género: «Poesía es todo lo bello que llevamos dentro y no siempre sabemos expresar». En cuanto a su propia autodefinición como poeta se siente «un romántico de ahora» que bebe en clásicos como Quevedo, Lorca, Juan Ramón, Octavio Paz o Viçent Andrés Estellés y a quien «los modernos me descolocan un poco», confiesa.

El fallo del Premio Jovellanos servía ayer de motor a la iniciativa impulsada desde Ediciones Nobel por su fundador Graciano García para convertir cada 21 de marzo a Asturias en capital mundial de la poesía, un deseo que se convertiría en realidad durante toda la jornada con actividades programadas en diferentes puntos de la región. En la capital del Principado y en otras localidades fueron muchas las librerías que se sumaron a la celebración destacando en sus escaparates títulos poéticos y exhibiendo textos líricos. Respondían así a la propuesta planteada por el director emérito de la Fundación Princesa de Asturias para difundir la costumbre de regalar libros de versos en el Día Mundial de la Poesía. En Oviedo, a lo largo de la tarde, habría cuentacuentos a cargo de Goli Goli Teatro, música y baile hip-hop sobre textos de Miguel Hernández de Lydia Areces y Paula Fernández en la Escuela de Danza Elisa y un homenaje a Antonio Gamoneda en La Corrada. En Gijón frente al CMI Ateneo La Calzada, hubo sesión poética con micro abierto bajo el lema 'Poetas a pie de calle' y la proyección del filme 'Paterson' (2016). En Avilés había un 'Poetry slam', una competición de versos, en el Corte Inglés, entre muchas otras actividades repartidas por bibliotecas, librerías y pueblos de toda Asturias.

La iniciativa de Nobel recogía los parabienes de escritores como Xuan Bello y Javier Almuzara. Ambos la elogiaban tras la reunión del jurado del Premio Jovellanos: «La poesía es muy agradecida, se entraña inmediatamente y te acompaña toda la vida. Admiro el maravilloso entusiasmo de Graciano García y ojalá cada 21 de marzo todo el mundo amaneciera regalando libros de versos», apuntaba el primero y su compañero lo secundaba en idéntico sentido: «visibilizar la poesía -tan auditiva- es una bonita sinestesia y la mera idea de que resulte atractiva para convocar a una celebración colectiva me parece realmente feliz».