Un paseo con Migotes por cinco libros únicos

Miguel Mingotes, momentos antes de la presentación en el Antiguo Instituto. /  JUAN CARLOS TUERO
Miguel Mingotes, momentos antes de la presentación en el Antiguo Instituto. / JUAN CARLOS TUERO

El poeta compartió con sus lectores en Gijón una visita a sus obras ilustradas por Javier del Río, José Arias y Jimena Rodríguez

PABLO A. MARÍN ESTRADAGIJÓN.

Cada libro de Miguel Mingotes es una doble joya: literaria y bibliográfica. El cuidado en la edición, la elección de la tipografía y la colaboración con diferentes artistas plásticos para iluminar sus versos son siempre marca de la casa en el poeta y colaborador de EL COMERCIO. Ayer quiso compartir un paseo por cinco de ellos con sus lectores en el salón de actos del Antiguo Instituto, tribuna habitual de sus presentaciones. Solo ante el peligro y arropado por una notable representación de sus muchos seguidores, iría revisitando el microcosmos que anima las páginas de estos volúmenes ilustrados por Javier del Río, José Arias y su sobrina Jimena Rodríguez.

Tras invocar el principio de Arquímedes en una tarde veraniega que invitaba a experimentarlo, recordó a los autores de las imágenes de sus títulos. «Jimena está hoy en Burgos, Arias camino de Portugal y Javier del Río murió en 2004, aunque de alguna manera está aquí con nosotros», explicó. Sí estuvieron muy presentes sus dibujos y también el marco real que inspiró cada obra en un acto que contó además con la colaboración del Aula de Cultura de EL COMERCIO.

La primera de ellas, '5 Números de circo', ilustrada por José Arias, nos llevaría al singular mundo del escultor norteamericano Alexander Calder y, especialmente, a su circo portátil, rescatado en un vídeo que Mingotes proyectó. El humor y la magia de las creaciones de Calder hallaron su perfecto correlato en los colores y líneas del pintor gijonés, y en las palabras del poeta. «Sobre el borde / de la pista / se estrapalla / el trapecista» o «El mágicu / del sombreru / sacó un pulpo / de prederu».

Otro genio, en este caso del volante y la Fórmula 1, el piloto argentino Fangio, inspiraría el otro volumen realizado con Arias, 'Requiem Fangio', con versos sobre cuatro ruedas que más de un espectador recordaba de memoria, como aquellos de: «Atrona la noche oscura / el camión de la basura». En la pantalla asomaría el propio campeón argentino desafiando a la velocidad y al tiempo.

Con 'Pájaru', los trazos infantiles de Jimena Rodríguez y la alegría enjaulada en la rima del poeta enlazaron con el 'Cant dels ocells' y en 'Candás', editado con dibujos de Javier del Río, Miguel Mingotes, evocaría al amigo desaparecido y nos sumergería en los caminos libres del mar con un hermoso cortometraje documental sobre ballenas de Celine Costeau. Su última joya 'Luna' -también con el pincel de Del Río- serviría para recordar los 50 años de su primer huella humana y despedirse con buen sabor de boca al ritmo del otro Armstrong, el trompetista, y su 'What a wonderful world'. Un mundo como el de Mingotes.