Pedro de Silva vuelve al territorio de la novela con 'La moral del comedor de pipas'

Pedro de Silva vuelve al territorio de la novela con 'La moral del comedor de pipas'

Es una obra salvaje, delirante, antisistema y filosófica que dibuja personajes de cómic al tiempo que engendra un trasfondo ético

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Antisistema, salvaje, delirante, divertida, filosófica... Y con poso. Con trasfondo ético, con lecturas, si se quiere, más allá del puro y mero disfrute literario. El título, sino elocuente, sí tiene algo de revelador: 'La moral del comedor de pipas'. Un frase redonda, que epata y que fue casi el punto de partida para narrar la aventura de Luca, un hombre que nunca ha leído un libro, un puro disparate que lucha contra los momos. Y los momos somos todos. Pero quede claro: «Es una novela antisistema, pero ni quiere ser política ni lo es», anota el autor, que confiesa un disfrute infinito a la hora de escribirla, de darle forma a los capítulos, de encontrar el registro y la manera de narrar esa aventura que tiene mucho de rebeldía y de rebelión.

Pedro de Silva (Gijón, 1945), expresidente del Principado y escritor curtido en todos los géneros y subgéneros posibles -ensayo, teatro, ficción política, novela negra, erótica, costumbrista....-, navega aquí en un territorio virgen con grandes dosis de fantasía y de irrealidad. Y no es que huya del día día, porque además la realidad está al fondo, sino que encuentra refugio y acomodo en otros universos, por la pura necesidad de vivirlos en la cabeza y hacerlos tinta negra impresa sobre blanco. «No creo que la literatura sea para evadirte de la realidad sino para meterte en otra», apunta este abogado que es escritor vocacional y pasional, que siempre tiene alguna otra peripecia naciendo en el teclado.

Llevaba diez años sin publicar novela -que no sin escribirla- y hay alguna narración más ya compuesta y esperando su momento. «La vocación del escritor consiste en escribir», dice para constatar y reafirmar la evidencia, para justificar que hay material para volver pronto a la imprenta, aunque aún tenga que pasar por un proceso previo de limado.

El nuevo libro se acompaña de una docena de ilustraciones de Álvaro Noguera (Gijón, 1945). «No es que fueran imprescindibles, pero sí pertinentes por varios motivos: la obra no está tan alejada del cómic, los personajes son bastantes fantásticos y no les viene mal, ayuda tener un apoyo de imagen, y luego tuve la suerte impagable de encontrarme con Álvaro Noguera. Sus ilustraciones enriquecen la novela», asegura De Silva.

La obra llega a las librerías de la mano de la editorial Trea y será presentada el miércoles próximo en la Escuela de Comercio de Gijón en colaboración con el Ateneo Obrero.