«Quería reivindicar el derecho que tenemos todos a hablar de lo que nos dé la gana»

José Morella, ganador del premio de este año. /  IÑAKI MARTÍNEZ
José Morella, ganador del premio de este año. / IÑAKI MARTÍNEZ

José Morella Escritor

P. A. MARÍN ESTRADAGIJÓN.

José Morella (Ibiza, 1972) afirma que la novela con la que ha obtenido el Premio Café Gijón es un alegato «contra la discriminación» y en ella ha querido retratar, a través de la figura de su abuelo esquizofrénico, los tabúes e injusticias de una época propicia a ello: el franquismo en la Ibiza transformada por el turismo.

-¿Qué ha querido contar en 'West End'?

-El tema que sirve de motor es la discriminación y el tabú acerca de las personas con problemas de salud mental, a través de la figura de mi abuelo. Su historia es la de un hombre pobre, desplazado de su lugar natal y esquizofrénico, alguien que tenía todos los puntos para ser discriminado. Emigró a Ibiza acompañando a sus hijos que buscaban un futuro mejor y para él fue una auténtica odisea. También hablo de esa isla que no es la de los estereotipos, sino la de toda la gente que trabajó -y trabaja- allí duramente para salir adelante. No es solo una novela sobre la discriminación mental, sino sobre la discriminación en general.

-¿Le resultó duro adentrarse en la propia memoria familiar?

-Su enfermedad en mi familia fue siempre un tema tabú, no se hablaba de ello y cuando se hacía era con eufemismos: que estaba malo, etcétera. Yo no entendía nada. En ese sentido, además del proceso creativo, ha sido terapéutico, pero muy liberador. Para mis familiares sí ha sido duro expresar esas vivencias que tuvieron taponadas. He llorado con ellos y poner esa experiencia en palabras nos ha servido a todos para conocernos mejor y de una manera más auténtica.

-La época que le tocó vivir a su abuelo parecía propiciar ese silencio ante determinadas realidades sociales...

-Por supuesto. Quería reivindicar el derecho que tenemos todos a poder hablar de lo que nos dé la gana y expresarlo con libertad, algo particularmente difícil en el caso de las generaciones que vivieron el franquismo y que fueron discriminadas, sobre todo las clases más bajas. Aún hoy parece que no se acaban de creer que puedan decir ciertas cosas.

-¿La literatura es su herramienta moral para dar voz a quienes no se la ha dado la historia?

-Lo que me mueve a la hora de escribir son esas inquietudes que a veces tenemos todos y no les damos importancia, pero en las que tú crees ver algo que otra gente no está viendo y compartirlo. La literatura tiene esa función. Pienso que puede servir para que otros al conocer esa visión se liberen hablando de su propia historia.

-¿Acepta la etiqueta de autoficción para su novela?

-Sobre eso hay un lío y me incluyo en él: autoficción , testimonio... Es algo que no me interesa: para mí es una novela, simplemente. Cuando escribes resulta difícil establecer una barrera entre ficción y realidad. En este caso, mi madre me relataba episodios que no recordaba o lo hacía de una manera totalmente distinta. En literatura no sabemos de qué lado está la verdad, es algo poroso y difuso.