«La República en España siempre se enfrentó a malas coyunturas históricas»

Ramón Rodríguez, director del RIDEA, Sergio Sánchez Collantes e Ignacio Fernández Sarasola, en la presentación. / PABLO LORENZANA
Ramón Rodríguez, director del RIDEA, Sergio Sánchez Collantes e Ignacio Fernández Sarasola, en la presentación. / PABLO LORENZANA

Sergio Sánchez Collantes e Ignacio Fernández Sarasola presentan en el RIDEA los 'Estudios sobre el republicanismo histórico en España'

ALBERTO PIQUERO OVIEDO.

El Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) acogió ayer la presentación del libro titulado 'Estudios sobre el republicanismo en España. Luchas políticas, constitucionalismo y alcance sociocultural', firmado por los profesores Sergio Sánchez Collantes e Ignacio Fernández Sarasola. Fue antes de la conferencia dictada por el primero de ellos bajo el epígrafe de 'Símbolos y emblemas republicanos en Asturias: origen y difusión en el siglo XIX'.

Explicaba Sánchez Collantes que «el republicanismo es todo un mundo, con una tradición y un movimiento político que se ha mantenido durantes muchas décadas en Asturias, especialmente en las ciudades».Por otro lado, también apuntaba que «las masas sociales que lo han respaldado han sido muy amplias. Hubo fundamentalmente trabajadores y artesanos, pero asimismo fue interclasista, incorporando tenderos, periodistas, médicos... Y miembros de la alta burguesía, como fue el caso en Gijón de Tomás Zarracina, o en Oviedo, de Plácido Álvarez Buylla».

Es decir, «una realidad compleja», cuyo peor rédito es que sólo llegó a gobernar en España durantes dos periodos que apenas suman diez años, de 1873 a 1874 y de 1931 a 1939. La causa de tan breve presencia republicana dirigiendo los destinos del país, la atribuye el profesor Sánchez Collantes a «diversos factores, entre los que destacan las malas coyunturas históricas que atravesaron tanto la Primera como la Segunda República». En el primer caso, «teniendo que enfrentar la guerra carlista, la guerra de Cuba y el levantamiento cantonal».

«Culpar a la República del levantamiento militar es como si se justificara hoy a Tejero»

No es muy diferente la etapa de la Segunda República, «en un contexto complicado, con la Reforma Agraria, una secularización que no produjera animadversión en la Iglesia, altos índices de analfabetismo y una injusta redistribución de la riqueza, que ocasionaba miseria y era una olla exprés para el orden público».

Considera que en esta etapa de los años 30 del pasado siglo, «la República quiso ser una vía intermedia entre los extremos, pero tristemente no fue viable». Advierte, no obstante, que el revisionismo histórico que justifica el levantamiento militar de 1936, culpando al gobierno republicano de la insurrección, «resulta peligroso y sería equivalente a que si Tejero hubiera triunfado, le echáramos la culpa a la Monarquía».

Respecto de los orígenes del republicanismo en Asturias y en España, así como de los símbolos alusivos que comenzaron a propagarse, remite a la Revolución Francesa, su iconografía y sus divisas, así la de «libertad, igualdad y fraternidad».

Significativamente, «el obispo de Oviedo denunció en 1825 que hubiera gorros rojos (es decir, los gorros frigios de la Revolución Francesa) en los Carnavales».

Consta que un tío de Adolfo Posada «ya se paseaba con gorro frigio por la Universidad en 1820. Y Gonzalo Anes da cuenta de un pasquín, en 1792, invocando los árboles de la libertad que se plantaban en Francia».

 

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