«El sector del libro goza de buenísima salud, pero necesita hacer más visibles a los autores»

Olvido García Valdés, ayer, en la localidad de Verines./JUAN GARCÍA LLACA
Olvido García Valdés, ayer, en la localidad de Verines. / JUAN GARCÍA LLACA

«El asturiano tenía una carencia en el ámbito literario que ahora no tiene»

A. VILLACORTAGIJÓN.

Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, 1950) llevaba siete años preparando un nuevo proyecto literario cuando le sorprendió la llamada del ministro de Cultura, José Guirao, ofreciéndole la Dirección General del Libro y de Fomento de la Lectura. Un cargo que la asturiana ocupa desde el pasado mes de julio y que la obligó a abandonar la creación para centrarse en la gestión. «La aparqué realmente porque es un trabajo que absorbe muchísimo. Y, además, me parece mejor separar los ámbitos, así que clausuré mi agenda personal de actividades y estoy dedicada ahora a esto, en lo que tengo que trabajar y que me ilusiona mucho». Antes, esta licenciada en Filología Románica por la Universidad de Oviedo y en Filosofía por la de Valladolid, autora de una laureada obra poética, ejerció como catedrática de Lengua Española y Literatura en varios institutos y también como directora del Cervantes de Toulouse. Ayer regresó a los Encuentros en Verines, esta vez como codirectora, para reflexionar sobre 'La universidad como espacio literario'.

-¿Qué siente al regresar a estos encuentros literarios?

-Me ha gustado mucho volver porque ya los conocía de la época en la que los dirigía Víctor García de la Concha, que fue su fundador y su impulsor principal. Había participado varias veces y siempre digo que es una época muy especial, que recuerdo con mucho cariño, porque lo que hacía era reunirnos a varios escritores de gallego, euskera, asturiano, catalán, castellano... Estábamos aquí tres días y era una manera de conocer lo que se estaba haciendo en otras partes, de convivir, de conocernos. Fue una etapa muy bonita. Por eso también me apetecía mucho reencontrarme con ellos. Aparte de que esta casona de Verines es un lugar muy especial.

-Reflexionan sobre la universidad en medio de la polémica sobre los títulos que expiden algunas de ellas.

-Creo que la universidad como institución es un espacio absolutamente extraordinario y espero que todas estas cosas sean coyunturales y excepcionales.

-¿Sorprendida por episodios como el que acaba de hacer caer a la ministra Montón?

-Bueno, no lo sé... Sorprendida exactamente, no. Creo que se enmarcan dentro de algo más amplio, en la situación general.

-La cooficialidad del asturiano también genera controversia...

-El asturiano es una lengua que tenía, históricamente, una carencia en el ámbito literario. Eso, en las últimas décadas, ya se ha cubierto de una manera muy satisfactoria. Lo de la cooficialidad es una cuestión de orden estrictamente político, de números y de decisiones que implica a muchos ámbitos. No es una cuestión de sí o no. El asturiano es una lengua que está ahí, con una solidez y una presencia muy fuertes.

-¿Es usted partidaria de dotar de un nuevo estatus a la llingua?

-Soy partidaria de que eso se decida en Asturies razonablemente. A mí lo que más me preocupa es la lengua en sí misma, su impulso y la creación literaria, que es muy importante para una lengua y una de las cuestiones en las que el asturiano tenía cierta debilidad que ahora no tiene.

-¿Hace tan buen diagnóstico del sector del libro?

-Goza de buenísima salud. Estamos viviendo un momento muy bueno que, además, va en auge. Está creciendo desde el punto de vista editorial y de los lectores.

Librerías, espacio de encuentro

-¿Dónde pondrá el acento al frente de esta Dirección General?

-Cuando acepté la tarea de recuperar la Dirección General del Libro, que no existía en los últimos gobiernos, me planteé qué es esto. Y es el arco que va entre quien escribe y quien lee, entre esos dos polos. Ahí están los traductores, los autores, la edición, la distribución, las librerías, las bibliotecas, las ferias del libro, los congresos, los encuentros como Verines... Dentro de ese enorme arco, la industria editorial ha crecido en los últimos años, mueve 2.889 millones de euros, crea decenas de miles de empleos... Y las librerías no son solo importantes comercialmente, sino como espacio de encuentro. Hay muchas que son incluso más activas que centros culturales, pero se necesita hacer más visibles a los autores. Hay que devolverles el espacio, la presencia, la visibilidad y la estima que merecen. Porque sin autores, no hay libro. Y tenemos extraordinarios creadoras y creadores.

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