«Todos los viajes te cambian la vida»

Pilar Sánchez Vicente, en la Semana Negra, con sus dos últimos libros. / ARNALDO GARCÍA
Pilar Sánchez Vicente, en la Semana Negra, con sus dos últimos libros. / ARNALDO GARCÍA

La autora Pilar Sánchez Vicente abre colección con su nombre en Orpheus y presenta el primer título en la Semana Negra | «A mí los veranos me cunden mucho, como la vida en general», afirma quien añora los veranos del Tik y sidra en el merendero

P. A. MARÍN ESTRADAGIJÓN.

Pilar Sánchez Vicente afronta el verano intentando que le 'cunda' -afirma- como la vida. Mañana presenta en la Semana Negra la reedición de su novela 'Gontrodo hija de la luna' (Orpheus), de quien ha escrito «custodia un pecado que no tiene nombre y una flecha que no tiene precio».

-Sin incurrir en spoiler ¿qué pecado custodia Gontrodo y qué flecha?

-Es el secreto de todas las mujeres, que siempre formamos parte de la historia no escrita. Siendo estudiante vi su lápida en el antiguo Arqueológico: «No murió, se ocultó la que con sus méritos era superior a los demás mortales» y me pregunté: «¿Y ésta quién fue?». Madre de Urraca, reina de Asturias, fundó monasterios y tenía dos líneas en los libros. Había que sacarla de la tumba.

-En su epitafio se la llama «espejo de las mujeres». ¿De qué lo sería hoy?

-El mismo espejo: la supervivencia frente a las adversidades en un mundo de hombres. Llega a escribir 'El Libro de los Testamentos'. En los 'scriptorium' eran las mujeres las que aguantaban, en los dientes de abadesas del monasterio de Las Huelgas aparece lapislázuli, la pintura más preciada que solo usaba el artista máximo. En el Renacimiento la mujer queda relegada. La historia se reescribe y nos olvidamos de cómo fue.

-La historia ya va en otra dirección, salvo para algunos. ¿Cree que vuelve la España de la caspa y el Varón Dandy?

-El problema es que no se fueron y que convivimos con ellos sin querer verlos. En la transición quedó mucho por hacer. No se puede tener más desaparecidos que la Camboya de Pol-Pot, no es normal que un dictador esté en un mausoleo o que a alguien que niega la democracia, el feminismo, la violencia de género haya que besarles el culo, formen gobiernos y nadie se rasgue las vestiduras.

-Hablemos del verano. Hubo uno que le abrió el cielo, al publicar su 'Historia de Asturias' y con él su primer pago.

-Para los que venimos de familia 'probe' esos ingresos se reciben como una auténtica fiesta. Fue el primer verano que no tuve que pedir 'perres' en casa. Si además ves que esa independencia viene de la creatividad para quien siempre quiso ser escritora, imagina. Lo más.

-Lo aprovecharía bien...

-Entonces y ahora a mí los veranos me cunden mucho, la vida en general. Así debe ser, porque no somos nada y nos creemos mucho. Lo mejor es creerte lo menos posible y disfrutar al máximo: del sol, la lluvia, el mar, la 'folixa' (risas).

-¿Era más de ir al Tik o al merenderu?

-Al Tik, sí, ho, pero no era muy discotecera, era más de merenderu, prau y botellina de sidra. Aunque el merenderu tien una hora, cuando empieza el 'cutu', ya sabes. Había que cambiar de sitiu (risas).

-Para una mujer errante ¿qué viaje le cambió la vida?

-Ye difícil. Todos los viajes te cambian la vida. Lo que no te la cambia ye quedate en el sitiu.

-¿Y una causa por la que se iría al fin del mundo?

-Por la igualdad, la justicia y la libertad. Y como buena playa: tovía más allá.