Víctor Manuel se mete entre fogones

Víctor Manuel y Vicente del Bosque, cuando fueron nombrados miembros de la Cofradía de Amigos de los Nabos. /  JUAN CARLOS ROMÁN
Víctor Manuel y Vicente del Bosque, cuando fueron nombrados miembros de la Cofradía de Amigos de los Nabos. / JUAN CARLOS ROMÁN

Miembro de varias cofradías gastronómicas, no es extraño escucharle contar su receta de las patatas 'a la importancia' en sus conciertos El mierense publica el libro 'El gusto es mío', con sus platos preferidos

A. VILLACORTAGIJÓN.

Cualquier fan de Víctor Manuel lo sabe: su plato preferido, con el que se le hace la boca agua, son las patatas 'a la importancia'. Y, de hecho, el de Mieres -que siempre fue muy de andar por casa- es capaz de explicar la receta que heredó de su madre a su público en medio de un concierto. Pero es que la pasión del cantautor por los fogones acaba de ir un paso más allá y podrá disfrutarse, negro sobre blanco, en 'El gusto es mío', un libro que la editorial Aguilar publicará el próximo 21 de noviembre y que recorre la trayectoria de este asturiano universal con un hilo conductor: sus sabores predilectos.

Una vida que se traza a base de recetas, recuerdos culinarios y manjares típicos como las famosas patatas que le hacen salivar o -cómo no- les fabes. Porque, si como comensal Víctor Manuel se concede a sí mismo «un diez» y reconoce tener «muy buen diente» (a su pesar), como cocinero doméstico tampoco lo hace mal y se pone de nota «un ocho».

«Me sale bien casi todo lo que hago y me gusta cocinar para muchos, para los amigos. Si es para doce mejor que para cuatro. He llegado a hacer fabada para treinta y me salió bien», confesó en su día a Karlos Arguiñano.

«Me gusta cocinar para muchos. He llegado a hacer fabada para treinta y me salió bien»

Una conexión con las cazuelas que es profundamente íntima, por lo que será el propio cantante el encargado de guiar al lector cocinando, además de acompañar el proceso con fotos. Y todo, estructurado en varios bloques que arrancan con su infancia en Asturias y que incluyen sus viajes por Latinoamérica. Y es que fue precisamente en México donde comió lo más raro que ha probado: «Chapulines, que son una especie de grillitos, con picante y limón».

Él no le hace ascos a casi nada (recomienda, por ejemplo, un arroz meloso con tripas de bacalao o unas carrilleras con Coca-cola) y revela que pasa unas veinte horas entre el mercado y los fogones. O que en su despensa no faltan nunca frutas ni verduras; que entre el pescado y la carne se queda con el primero y que, entre la sartén o la pota, elige sin dudarlo la segunda.

Pero el libro en el que sigue los pasos de su paisana María Luisa quien también es miembro de honor de varias cofradías gastronómicas (de los nabos a la sidra) no llegará solo, sino acompañado por una gira de conciertos en los que el mierense presentará 'El gusto es mío' rehogado en sus últimas canciones y sus temas de siempre, algunos de los más bellos de la música popular en español.