«Maná siempre ha sido respetuoso con la mujer»

Sergio Vallín. / AFP
Sergio Vallín. / AFP

El grupo mexicano del que Sergio Vallín es guitarrista viene el próximo 1 de agosto a Gijón

ALEJANDRO CARANTOÑA

Sergio Vallín le envió, un día de los primeros 90, una cinta suya tocando la guitarra al director musical de Luis Miguel. No pasó nada, hasta que al cabo de unos meses sonó un teléfono. Al otro lado estaba Fher Olvera, líder de una banda, Maná, que ya cosechaba éxitos internacionales y andaba buscando guitarrista. Al cabo, tras una larga selección, se convirtió en guitarrista «por un año primero», recuerda, «y hasta ahora». Mexicano de 1972, viene con su grupo desde hace 24 años a Gijón el próximo 1 de agosto.

-Vuelven a Gijón, esta vez a un festival, el Gijón Life. ¿Qué nos traen?

-Ante todo, es un gusto volver a Gijón. Es la primera vez que tocamos en festivales en España y sabemos que es importante; por eso llevamos una producción alucinante. Queremos que la gente se la pase extraordinaria, con temas de nuestros primeros discos y material más reciente. Vamos a pasarlo de poca madre.

-La banda creció muchísimo en los 90, y en los 2000 eran un fenómeno de masas. ¿Cómo lo hacen ahora, que son ya un grupo de éxito consolidado?

-Son años de trabajo. Recuerdo que la primera vez que fuimos a España (debía de ser 1995), 'Vivir sin aire' llevaba cuarenta semanas en el número 1 pero nadie nos conocía. Tocamos en Fnac y había muchísima gente. Luego volvimos cuatro o cinco veces y nos fuimos haciendo un hueco poco a poco. En el año 2000, con 'Corazón espinado', nos dimos a conocer en muchos otros lugares: esa rola nos abrió muchas puertas.

-Habla como si conocieran el siguiente paso que hay que dar. ¿Cómo se llega a ser una gran banda?

-Lo más importante es ser perseverantes y tener un plan de trabajo. El poder de la música es enorme y de pronto sabes que te escuchan en algún lugar del mundo y decides hacia dónde ir. Pero lo primero es que nos queremos y nos respetamos como banda. Todo lo que hacemos es lo mejor para el grupo.

-Eso les ha llevado a asistir a muchos cambios en muchos lugares del mundo, ¿no?

-Hemos sido testigos de cambios muy grandes, entre otros del cambio hacia el mundo digital. Ahora se consume música en todo el mundo. También cambios en los vecinos Estados Unidos, claro, con Obama, un presidente parteaguas, y con el insólito que hay ahora. Y en México, donde recién ha ganado unas elecciones un presidente de izquierdas (aunque no europea, como nos gustaría). En la ecología, ha sido un desastre. Y Maná es una banda ecologista. Aprovechamos para enviar nuestro mensaje: nosotros hablamos de paz, amor, desamor, derechos, ecología...

-Pero no se han significado mucho políticamente.

-Como artista tienes la libertad de expresar, pero hay líneas que no puedes cruzar. Por pensar una cosa no puedes ofender. Nosotros respetamos, y cada cabeza es un mundo y cada gobierno es un mundo. Lo nuestro es la música.

-En ese sentido, por la larga trayectoria que tiene Maná y porque, como dice, suelen escribir sobre el amor y la mujer, le quiero preguntar sobre el cambio que ha habido en el mundo con el #MeToo, el caso Weinstein, etc. ¿Qué opinan?

-Es algo preocupante. La mujer es un tema que ha rodeado mi vida personal y la de la banda. Tenemos muchas letras que hablan de ellas, y creo que lo importante es que, sea lo que sea, tiene que haber respeto. En el caso de Maná siempre lo ha habido, pero ahora escuchas algunos estilos que... No hay educación, no hay romanticismo, no hay nada. Y el problema se agrava cuando las mujeres lo aceptan: cuando ves a algunas bailar algunas cosas que dices «pero ¡por qué!» No podemos permitir esa violencia, psicológica.

-¿Qué opina del caso de 'La manada', en España, y del debate que ha abierto sobre este tema?

-Yo tengo una hija de 22 años y solo quiero que los chavos se cuiden. Tenemos que cuidarnos. Lo único que deseo es que se junten, se diviertan y se cuiden, se eviten los excesos y se controlen entre ellos.

-¿Y Trump?

-Ay, como mexicano ya me caía gordo desde que su propuesta para ser presidente era ofender a los mexicanos. Pero lo más increíble para mí es que haya sido electo, porque eso revela que en los Estados Unidos hay mucha gente con un sentimiento muy racista. No me quiero meter mucho en asuntos políticos, pero Estados Unidos es un país de inmigrantes, y los latinos hacemos trabajos que ellos no quieren hacer. En hoteles y bares ves que el 70% u 80% de los empleados son latinos. Y yo no conozco a ningún latino 'homeless' (sin techo); todos van a trabajar, algunos conocidos míos tienen dos o tres empleos para subsistir. Es mentira que quieran ir a robar nada. No sé qué va a pasar. Espero que el nuevo presidente traiga más comunicación.

 

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