Manuel Diosleguarde corta dos orejas y sale a hombros de El Bibio

Manuel Diosleguarde sale a hombros de El Bibio./DAMIÁN ARIENZA
Manuel Diosleguarde sale a hombros de El Bibio. / DAMIÁN ARIENZA

Rafael González también se llevó un trofeo en el festejo inaugural de la feria de Begoña, mientras que Francisco de Manuel tuvo que conformarse con una vuelta al ruedo

JOSÉ ANTONIO RODRÍGUEZ CANAL

Manuel Diosleguarde cortó dos orejas y salió a hombros en la novillada inaugural de la feria de Begoña. Rafael González también cortó una oreja, mientras que Francisco de Manuel debió conformarse con dar la vuelta al ruedo como premio mayor tras matar a su segundo novillo. Un tercio de entrada en tarde de sol, pero con algunas fases ventosas que molestaron a los lidiadores. Se corrieron seis novillos de Zacarías Moreno, de Madrid, de cómodas cabeza y juego desigual. Los más potables fueron el primero sobre todo, el quinto y el sexto. El festejo duró dos horas y media.

De los tres debutantes en la plaza gijonesa, Rafael González evidenció ser el que está más impuesto en el oficio a estas alturas de la temporada. Lo demostró en la faena a su primer enemigo, descaradamente bizco y acapachado, con el que inició su tarea muleteril con espectaculares pases cambiados, inmóvil en el platillo, para luego suministrarle varias tandas de redondos y naturales a un novillo, noblón, que se comía la muleta. Mató de una estocada perpendicular y desprendida, oyó un aviso y le dieron una oreja. En el cuarto de la tarde, el más grande del encierro, se lució con gaoneras y con la muleta su labor fue desigual, con fases de calidad por el lado izquierdo, para terminar deslizándose por la senda de los pegapases, lo que remató con una estocada traserilla y en lo alto, refrendada con un descabello. Como se eternizó en este aspecto recibió dos avisos y el silencio del público fue el colofón a su actuación.

También con vitola de triunfador, como el anterior, en Las Ventas, llegaba a El Bibio Francisco de Manuel, que banderilleó a sus dos novillos con desigual colocación de los garapullos. Al primero, un manso que huía y buscaba las tablas, solo pudo sacarle algún pase suelto. Le dio matarile de una estocada perpendicular y trasera y fue ovacionado. En el quinto, otro desastre en varas, como el anterior, De Manuel inició el trasteo de muleta puesto de hinojos y luego se prodigó en pases a media altura, para mejorar en la última fase, cuando bajó la mano al natural. Mató de un pinchazo y una estocada tendida, escuchó un aviso y dio la vuelta al ruedo por su cuenta.

El triunfador de la tarde, como se vería al final, fue el menos placeado de la terna, Manuel Diosleguarde, novillero bullicioso que derrocha ganas de agradar y facilita con su actitud la empatía con los tendidos. En el tercero de la tarde, tras unas dobladas iniciales, hizo una faena de muleta acelerada, atropellada en ocasiones y, desde luego, con toreo hacia fuera, lo que se puede llamar una ventaja rechazable. Mató de una estocada corta y dos pinchazos, y otra corta en los bajos que produjo un espectacular vómito, lo que sin duda influyó en que el premio quedara en unas palmas de cortesía. En el novillo que cerró plaza, Diosleguarde volvió a entregarse, pero como en su enemigo anterior, con abuso del pico, despegado y en más de una ocasión con el mando a distancia, lo que fue preludio de un par de tandas de naturales con temple y profundidad. Como mató de una estocada en buen sitio y salió trompicado de la suerte, el público, dadivoso de por sí, pidió y consiguió de la autoridad que le diera las dos orejas al debutante y allá se lo llevaron en hombros por la puerta grande hacia la carrera de Villaviciosa.

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