Música fabricada con basura

Raphael y la directora Inma Shara, durante el concierto de la Orquesta de Instrumentos Reciclados. /
Raphael y la directora Inma Shara, durante el concierto de la Orquesta de Instrumentos Reciclados.

Jóvenes paraguayos que fabrican sus instrumentos reciclando los desechos tocan en el Auditorio Nacional de Madrid

A. SOTO / R. C.

¿Qué sonido asocia usted a la basura? Probablemente el de unos camiones descargando en un vertedero sin ningún cuidado residuos recogidos en alguna gran urbe. Una melodía metálica, desagradable, bruta. Pues con la misma materia prima, los desechos de la sociedad de consumo, un grupo de jóvenes paraguayos ha logrado exactamente lo contrario: música celestial. El cuento de hadas de la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura tuvo ayer un final más que feliz en el Auditorio Nacional de Madrid, donde ofrecieron el último concierto de una gira que los ha llevado también por Bilbao, Barcelona y Valencia.

No sería posible explicar la historia de la orquesta fuera del lugar en el que nació. Hace nueve años, la comunidad del Bañado Sur, situada junto al vertedero de Cateura, cerca de Asunción, capital de Paraguay, era una zona que se conocía solamente «por el mal olor y las enfermedades que ocasionaba la insalubridad», explica en una entrevista con Efe Favio Chávez, el alma de este macroconjunto musical.

Si Chávez y sus virtuosos chicos hubieran nacido en la Italia del siglo XVII, sus manos habrían estado en disposición de construir los legendarios Stradivarius. Pero en un suburbio de Asunción se las tuvieron que arreglar con la basura. Y con la ayuda de lutiers y músicos profesionales, lo consiguieron. «Partimos de la realidad de estos chicos, que son los residuos, y no queremos imponer elementos nuevos. Quizá hubiera sido fácil traer instrumentos formales de fuera, pero hemos entendido que había que partir de su realidad, de una realidad en la que una casa vale mucho menos que un violín», cuenta Chávez, que encarna el lema de la orquesta: «El mundo nos envía basura y nosotros le devolvemos música».

Basura como bidones de gasolina o latas de comida que han viajado por medio mundo y han llenado de anécdotas la maleta de los componentes del grupo. «El contrabajo es un bidón de carburos y tiene una inscripción que pone 'inflamable'. Más de una vez hemos tenido que armar el instrumento y tocarlo para demostrar que era un instrumento musical», recuerda Favio Chávez. Ana, de 18 años y con tres en el seno de la banda, relata cómo su violín «está hecho de una lata de pintura en el frente y la parte de atrás está fabricada con una 'asadera', que en Paraguay la usamos para hacer la sopa paraguaya, una sopa sólida parecida a la de maíz. Las cuerdas van insertadas en un tenedor».

Veintidós niños paraguayos han recorrido España en esta gira, patrocinada por Ecoembes. La última cita, la de ayer en Madrid, fue la más especial. Con la batuta llevó la rienda de la velada la prestigiosa directora Inma Shara, y entre el público estaba la Reina Sofía. Los jóvenes se arrancaron con sus melodías habituales, pero también con canciones populares como 'Mi gran noche', o 'El tamborilero', de Raphael, presente en el concierto.