Ironía y magia en un 'Falstaff' vital

La representación de 'Falstaff' de Verdi recuperó el uso del video mapping. Esta vez para hacer memoria del compositor italiano. /
La representación de 'Falstaff' de Verdi recuperó el uso del video mapping. Esta vez para hacer memoria del compositor italiano.

Apoteosis en el Teatro Campoamor por la última ópera de Verdi bajo la batuta de Riccardo Muti

RAMÓN AVELLO OVIEDO.

Los cálidos aplausos de entrada, cuando el director Riccardo Muti accedía al podio se convirtieron en una cerrada ovación, prolongada por varios minutos en la despedida. Y entre estas manifestaciones de entusiasmo de un teatro absolutamente abarrotado, transcurrieron con velocidad de vértigo las más de dos horas largas de la representación de un 'Falstaff' vital, juvenil, ambientado con una hermosa estética visual e hilvanado a través de la impecable coherencia musical que impregnó a la ópera Riccardo Muti al frente de la Orquesta Juvenil Luigi Cherubini. Esta joven orquesta, que constituye uno de los afanes estéticos, pedagógicos y éticos de Riccardo Muti ya la habíamos escuchamos en Asturias en el 2011, en el 'Réquiem' de Cherubini, con motivo de la concesión del Premio Príncipe de Asturias al director italiano.

El viejo Verdi señaló en la partitura los detalles más mínimos sobre lo que iba a ser su ópera más sorprendente e innovadora. Bajo el espíritu de la comedia, de la farsa -«tutto nel mondo è burla» es la conclusión de la obra- subyace una infinidad de sutilezas, matices, melodías brevísimas que se encaraman una sobre otra de una manera incesante y natural, sin apenas repeticiones, y con un fluir natural. En este sentido, el 'Falstaff' de Muti posee, por un lado, la virtud de la fidelidad absoluta a la partitura, hasta en el más mínimo detalle vocal u orquestal indicado por Verdi, y, por otro, la capacidad de contagiar, de comunicar, de transmitir a la orquesta, a los cantantes y en definitiva al público esa variada carga vital de la ópera.

La orquesta no sólo teje el drama, sino que le da color, unidad, relieve, detalle musical y un importante añadido de magia y fantasía. Muti extrae excelentes momentos musicales en las escenas concertantes, en las que cada grupo expresa al mismo tiempo ideas o sentimientos diferentes. Eso produce una sonoridad a veces abigarrada, pero, y esa es la virtud de Muti, siempre clara y detallada. Es una versión muy dinámica y sobre todo muy luminosa orquestalmente.

Hace dos temporadas hemos visto en la Temporada de Ópera de Oviedo, en una representación de 'El oro del Rin', de Wagner, la aplicación del 'video mappíng', es decir la creación de imágenes sobre superficies que crean un efecto envolvente y tridimensional. La concepción escénica de 'Falstaff', ideada por Cristina Mazavillani de Muti, se basa en este tipo de proyecciones, que recrean y evocan paisajes y ambientes vividos por Verdi. Así, La taberna de La Jarretera, la hostería en el que se desarrolla la acción de algunos cuadros de la ópera, reproduce la casa natal de Verdi en Roncole. La casa de los Ford en el segundo cuadro, parece un guiño al teatro provincial de Busseto, recinto ideal para una representación camerística. La villa de Santa Agata, extensa finca adquirida por Verdi y en la que compuso 'Falstaff' se fusiona en el tercer acto, con el parque de Windsor.

Es una escena muy elegante con un delicado diseño de luces y una ambientación que idealiza la moda de la época. El humor nunca llega a lo grotesco o a lo excesivamente paródico.

'Falstaff' es una ópera para un conjunto de solistas, personajes corales que tienen en la ópera, pese un claro perfil, tanto teatral y musical. El principal personaje es Falstaff, el viejo bribón «eternamente sincero detrás de varias máscaras», decía Verdi, al que dio vida el barítono Kiril Manolov. Impecable como actor y como cantante. En su monólogo sobre 'El honor', nos muestra las sutilezas vocales de un actor cantante de cuerpo entero. Voz muy versátil, potente. Es Manolov un barítono un tanto, a veces, atenorado, lo que le permite una fuerza en los registros agudos.

Por lo que se refiere Federico Longhi y Matthias Stier, que tienen un papel muy definido como Ford, el marido celoso, y Fenton, el joven enamorado. destacan por diferentes cuestiones. Longhi sobretodo en monólogo de los celos. El tenor Stier por su sentido lírico y su timbre muy delicado, aunque quizá poco potente. Del resto del elenco, excelente el cuarteto de las comadres, formadas por Eleonora Buratto, como Alice, Anna Malavasi, Isabel de Paoli y Damiana Mizzi. Esta última, pese a un papel corto pero bellísimo, la soprano Damiana Mizzi, como Nanetta, protagoniza el momento mágico de la obra, la mascarada de la 'Reina de las hadas' en el parque de Windsor. En definitiva fue este 'Falstaff' un evento histórico, maravillosamente perfilado por Ricardo Muti, del que el público disfrutó muchísimo.

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