La música pierde a Chema Fombona

Chema Fombona, tercero por la izquierda, con sus compañeros de Los Berrones./
Chema Fombona, tercero por la izquierda, con sus compañeros de Los Berrones.

El batería de Los Berrones falleció ayer de un infarto mientras daba clase en el Conservatorio de Oviedo

MIGUEL ROJOGijón

Si había que arrancarse al tambor para que el pericote no perdiese su cadencia o tocar una misa de gaita, José María García Norniella, al que todos conocen como Chema Fombona, se apuntaba. Igual que lo hacía con sus diferentes grupos de jazz, una de sus pasiones, el rock progresivo de The Logical Dream o el rock de aquellos Donner Kebab con los que empezó a darse a conocer en Asturias. Desde hace más de 10 años se sentaba a la batería de Los Berrones, pero también prestaba sus conocimientos, que eran muchos, a Vaudí, Pipo Prendes o Danny Daniel. Músico profesional, daba clases de percusión, música de cámara y repertorio orquestal en el Conservatorio Superior de Música de Oviedo, y allí le sorprendió la muerte, de forma fulminante, mientras daba clase a una alumna. Su corazón de 46 años recién cumplidos se paró, y ni sus compañeros ni las asistencias médicas que lo intentaron más tarde consiguieron que volviese a latir.

«Estamos en estado de shock», explicaba su amigo Julio Gilsanz, que además de ser guitarrista de Los Berrones desde hace 15 años formaba parte también con Fombona y otros músicos asturianos de The Logical Dream, la banda tributo a Supertramp con la que triunfaron este verano por Asturias. «Era un gran músico y, aunque suene a tópico, era sobre todo una gran persona. Era un tío cojonudo», decía poco después de enterarse de la noticia. «Nos conocimos en Avilés a principios de los 90, cuando yo tocaba con Ramoncín. Me subí al escenario a tocar un par de canciones con Donner Kebab, donde él era batería. Desde aquel día éramos amigos», recuerda. Fombona se fue a Alemania, donde se casó y tuvo una hija. Allí, entre 1994 y 2001 hizo su carrera musical, en la Escuela Superior de Música y Teatro de Hannover primero y en la Escuela Superior de Artes de Bremen después. Allí colaboró también con la Fundación Yehudi Menuhin, dentro del proyecto Mus-E, en tres colegios de Osnabrück, donde enseñaba música e impulsaba proyectos musicales -uno de ellos acabó en musical- a niños y niñas con problemas de adaptación.

Tras separarse, volvió a Asturias. «Yo ya estaba en Los Berrones y como Jaime Belaustegui, el batería de Ilegales, quería dejarlo porque no tenía tiempo para todos sus proyectos, Chema entró en su lugar», recuerda Gilsanz. Desde entonces, el músico noreñense, hijo de Tino Fombona, otro gran músico con el que, como no podía ser de otra forma, colaboraba habitualmente, ha hecho casi todo en la música asturiana. Su último concierto con Los Berrones fue el pasado 28 de noviembre, en Madrid. Y el pasado sábado tocaba con su amigo Gilsanz en el Santa Cecilia de Avilés, donde acompañaron a Phil Trim -'Mamy blue'- y Micky -Los Tonys- en la que fue su última actuación en público. Un proyecto que acaba de nacer y que ahora no será lo mismo sin él.

«Se acababa de casar hace un par de meses y ayer mismo cumplía 46 años», se lamentaba Gilsanz, aún sin acabar de creerse lo que había pasado. Nada será lo mismo en ninguno de sus grupos. También le echarán de menos Ana Nebot e Isaac Turienzo, con quien tocaba jazz. O su otro trío, el de aires brasileños que tenía con Toni Cruz y Jurandir Santana. «Le gustaban mucho esos aires de bossa nova, pero podía tocar cualquier cosa, era un músico todoterreno», resume.

Él, como tantos otros músicos y amigos, acompañarán a Ana Fé, su mujer, y a su hija Marina, que ayer organizaba su viaje desde Alemania, en el funeral que se celebrará el sábado, a las seis de la tarde, en la iglesia parroquial de Noreña, localidad en la que serán enterradas sus cenizas. La capilla ardiente quedará instalada a partir de hoy a las diez de la mañana en el Tanatorio de Siero, aunque sus restos serán trasladados al Tanatorio de Sotrondio el viernes a las 11 de la mañana, donde será incinerado en la intimidad familiar. Sus padres, Tino y María Teresa, y sus cinco hermanos recibían ayer los primeros gestos de cariño. La música asturiana acaba de perder a uno de los suyos, y muchos compañeros se volcaron para transmitir sus condolencias a familia y amigos.

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