La tonada pierde a la 'Pastorina del Cares'

María Sánchez Blanco, en una fotografía que ella misma compartió en su Facebook./
María Sánchez Blanco, en una fotografía que ella misma compartió en su Facebook.

La muerte a los 41 años de María Sánchez Blanco conmociona a los aficionados a la canción asturiana

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Tenía una voz delgada, con una fuerza y una potencia inmensas. Seguidora de Obdulia Álvarez 'la Busdonga', aprendió de una grande como Diamantina Rodríguez y dejó su impronta en numerosos concursos de canción asturiana. En casi todos los grandes salió alguna vez triunfante. Y dicen quienes conocen a fondo la tonada que, de no haber sido por la enfermedad que la golpeó tan joven, estaba llamada a llegar muchísimo más lejos. La canción asturiana amanecía ayer conmocionada y sin consuelo por la prematura muerte de María Sánchez Blanco, la 'Pastorina del Cares', con solo 41 años.

Natural de Robriguero, en Peñamellera Baja, nació en la Nochebuena de 1974 en el seno de una familia numerosa -tenía doce hermanos- en la que siempre gustó la canción, aunque fue ella la que se decidió a dar el salto a los concursos y a recorrer Asturias poniendo su voz al servicio de temas como 'Soy pastorina en el monte', 'Camino de la montaña' o 'Viva la xente minera'. Cantaba en varios estilos, con y sin gaita, y se convirtió en una de las mejores voces de la tonada. De hecho, en el último Memorial Silvino Argüelles fue distinguida como una de las voces de la década. Y eso que en los útimos años la enfermedad la apartó de los escenarios y apenas si se dejó ver en algunas colaboraciones puntuales, como el disco homenaje a Pancho Galán, el gaitero de Llonín. En ese trabajo la acompañó a la gaita Pachu Gómez, presidente de la Asociación de Intepretes de la Canción Asturiana (AICA). «Tenía una carácter fuerte, era espontánea y para mí tenía una de las voces más guapas», dice Gómez, que rememora entre las referencias musicales de María a Socorro Noriega y Nori Redondo.

Del buen hacer de la cantante dan muestra los premios que atesoró a lo largo de su carrera. Ganó los concursos Ciudad de Oviedo, 'La Voz de Avilés', La Nueva, en Langreo, San Martín del Rey Aurelio y el Cuenca del Caudal, que se celebra en Rioturbio, en Mieres. No llegó a vencer en Gijón, pero fue finalista en numerosas ocasiones y era una de las voces más apreciadas. Fernando Ruiz, al frente de este certamen, lamentaba ayer que María no quisiera recibir el homenaje que se le ofreció el pasado año. «Ya estaba muy malina y nos dijo que no se encontraba de humor para ello», dice con pesar Ruiz, que, en la tarde de ayer, como otros muchos, se desplazó hasta Panes para dar el pésame a la familia.

El tanatorio de Panes fue un ir y venir de gentes conmocionadas por la temprana muerte de 'La Pastorina del Cares', que era tía de Felipe López Sánchez, el hoy joven -y entonces niño- que apadrinó el actual rey de España cuando era Príncipe de Asturias durante la entrega del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias a San Esteban de Cuñaba.

Sus males médicos comenzaron años atrás con un melanoma y la cosa se complicó con el paso del tiempo hasta afectarle al pulmón. Por eso en los últimos años ya no cantaba, porque no se veía en condiciones físicas para hacerlo. «A ella le gustaba cantar canciones incluso que eran para hombres, a su estilo, y las cantaba sin miedo», rememora Fernando Ruiz, quien incide en la relación que María mantuvo con Diamantina, de la que aprendió mucho. También Ismael Tomás y José Luis Alonso fueron claves en su trayectoria. Con ellos contactó cuando llegó a Gijón y fueron quienes la animaron a presentarse a sus primeros concursos. En el de Rioturbio debutó. «Era una buena voz y una buena neña», concluye Fernando Ruiz.

Amante de todas las músicas -era una gran fan de Rocío Dúrcal- en solitario editó el álbum titulado 'Aires de Peñamellera', y participó en otros muchos trabajos junto a diferentes cantantes que ayer no acertaban a digerir su pérdida. Entre ellos, Anabel Santiago, que compartió en las redes sociales su pena: «Hoy amanezco triste. No hace mucho coincidimos y estuvimos hablando denuestras vidas. Siempre amable y discreta, siempre humana.Todas las veces que coincidí cantando con ella tenía una ocurrencia para alegrarnos la jornada porque era espontánea y especial. María, dejas un gran recuerdo en mi corazón», escribió.

El dolor era general. «Es una gran pérdida como persona y también como intérprete, sentía la tonada, tenía buen oído, tenía todo lo que hacía falta para cantar, con esa esencia que hace falta, con la esencia auténtica», asegura Narciso Fernández.

María Sánchez Blanco murió en Gijón pero es en su pueblo, en Robriguero, donde hoy será despedida por los suyos. Será a las cuatro de la tarde, en la iglesia parroquial de San Pedro de Tobes donde se celebre el funeral.

 

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