Antonio Baciero, 57 años con la Filarmónica

Antonio Baciero. / E. C.
Antonio Baciero. / E. C.

El musicólogo y organista, que mantiene un vínculo especial con la entidad desde hace más de medio siglo, regresa hoy a Gijón

RAMÓN AVELLO GIJÓN.

La Sociedad Filarmónica de Gijón mantiene desde hace más de cincuenta años un vínculo muy especial con el pianista, musicólogo y organista Antonio Baciero (Aranda del Duero, Burgos, 1936). Esta relación comenzó en 1962. El joven Baciero, que había obtenido el Premio Viotti fundado por Arturo Benedetti- Michelangeli, vivía en la capital de Austria, en donde había estudiado con Viola Trern, Badura Skoda, Jörg Delmus y Alfred Brendel. Ese año, Antonio Baciero interpretó en Viena, ante el asombro del público y la alabanza de la crítica, la integral de las 'Partitas' de Bach. El escritor, diplomático y socio de la Filarmónica Julián Ayesta, destinado ese año en Viena, envío esas críticas a Gijón, y de ahí nació el interés por escucharle en Gijón. Pocos meses después, el 11 de febrero de 1963, en la Sala Acapulco, Antonio Baciero tocaba por primera vez en Gijón. Este primer concierto fue el inicio de una larga e intensa relación con la Filarmónica, en donde tocó en catorce temporadas.

La Filarmónica de Gijón siguió con interés y entusiasmo la carrera musical de Antonio Baciero. Ya en 1964, el pianista arandino interpretó un entonces inusual programa centrado en Frescobaldi, Correa de Arauxo y Antonio de Cabezón. En años sucesivos, desde los polifonistas españoles, a Bach, Beethoven, y de una manera muy significativa Schubert, nunca faltaron en los programas que Baciero interpretó en Gijón. Paralelamente, las inquietudes y la actividad musicológica, con hitos como las 'Obras completas de Antonio de Cabezón', editadas por Hixpavos en 15 LPS, o las 'Sonatas inéditas de Scarlatti', fueron seguidas y comentadas especialmente en nuestra Sociedad, gracias a la labor del humanista y crítico musical Francisco Vizoso.

A lo largo de su trayectoria artística Antonio Baciero obtuvo el Premio Nacional del Disco en dos ocasiones (1979 y 1984) y fue nominado al Premio Mundial del Disco (Montreux, 1979); posee la Encomienda del Mérito Civil, es Hijo Predilecto de Aranda de Duero, cuya Escuela de Música lleva su nombre; es además presidente de Honor de la Sociedad Hispánica de Música Barroca; recibió el Premio Castilla y León de las Artes; es miembro de Honor del Instituto Bach-Riemenschneider (Berea/ Ohio, EU), y correspondiente de la Real Academia de la Historia (Madrid). Para la Sociedad Filarmónica gijonesa Baciero es el interprete comunicativo, el musicólogo inquieto, el artista que mejor ilustra unos años, especialmente entre 1963 y 1983, de la Sociedad Filarmónica de Gijón. Por decimocuarta vez, este arandino universal vuelve a su Filarmónica, de la que nunca faltó.

En el programa de hoy, a las 20 horas en el Teatro Jovellanos, interpretará obras de Antonio Cabezón, la 'Suite Inglesa N.º 3' de Bach y la 'Sonata en Do menor' (Póstuma) de Schubert.