«Cazurros y asturianos, primos hermanos»

Desakato, durante el concierto en León./R. M.
Desakato, durante el concierto en León. / R. M.

«Hemos atravesado el puerto lleno de nieve para encontrar este fuego», celebraron los miembros de Desakato en su concierto en León

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

Sucede que en León una Antigua estación de Feve ahora en desuso cayó en manos de la concejalía de Juventud, que hace de ella un epicentro de rock duro patrio y espejo en el que poder mirarse Asturias cuando busque utilidad a su declinante patrimonio ferroviario. Un escenario, unos baños limpios y poca obra más basta si la programación acompaña. En las próximas semanas Narco, Hamlet y Gatillazo tienen cita para acudir a esta llamada de la municipalidad vecina que ha entendido que si de pulir estridencias se trata, hoy por hoy, hay que reclutar a Desakato para la causa. Tras una década afinando sus armas, los asturianos han alcanzado la plenitud con 'Antártida', un sexto larga duración con el que acampan directamente en el terreno del nu metal. Sí, se trata de un yacimiento que lleva en explotación desde los años 90, y donde el riesgo de caer en la repetición es alto, pero por ahora avanzan por esa cuerda con paso firme y escasas concesiones. La voz gutural de Pepo ancla los temas allí donde los dejó Narco mientras los tonos melódicos que le suma Pablo les permiten internarse en galerías antes horadadas por Sôber. La fuerza de grupo reside en todo caso en un directo arrollador donde Nano percute a los platos hasta no dejar a nadie sin su salto.

En septiembre abarrotaron la plaza de San Mateo, convirtiendo a Def con Dos en sus justificados teloneros, y ahí siguen, creciendo en garra y público por medio país. «Volvemos a una de nuestras casas» dijeron sobre las tablas leonesas, antes de recordar sus primeras incursiones en la provincia hermana, «en las fiestas de La Robla, seguramente». Desde los acordes iniciales Pepo se abalanza sobre el público con la soltura de quien está entre amigos, tomando una caña tras otra para repasar el trabajo de la semana. «Hemos atravesado el puerto lleno de nieve para encontrar este fuego», soltaron en un recital que atrajo a muchachada del tercio norte pero también público venido de Madrid y otras latitudes. Desakato promete intensidad y cumple. Ora reclama que el pogo se abra a ellas, «que las chicas canten ahora y que se note que ellas son la manada», ora concede un «país Lliones» antes de soliviantar con el clásico 'puxa Asturies', asentar que «cazurros y asturianos, primos hermanos» y abordar el hermanamiento de hulla y grisú respirado a ambos lados de Pajares. «Los llantos de los mineros /rompien el corazón/ con sangre de compañeros / moyabase el carbón» fue, con razón, el himno que enardeció la velada. Los compañeros del metal jugaban en casa pero cumplieron como si de principiantes abriendo camino se tratase. Lo han visto, lo tienen delante, saben que queda yacimiento por explotar y no parecen dispuestos a desaprovecharlo.