«Disfruto de las mañanas como antes lo hacía de las noches»

«Disfruto de las mañanas como antes lo hacía de las noches»

La banda de Joaquín Sabina, liderada por su inseparable compañero Pancho Varona, repasará esta noche los clásicos de su carrera en el Teatro El Llar de Corvera

VÍCTOR M. ROBLEDO

Pancho Varona (Madrid, 1957) ha aprendido a estirar a su manera el tiempo. El músico madrileño, que lleva 37 años como hombre de máxima confianza de Joaquín Sabina en los escenarios, se ha destapado en los últimos meses con la publicación de un libro ('Pociones', editado por Aguilar) y el estreno de un canal en YouTube en el que cuenta los secretos de las canciones que ha compuesto con Joaquín. Esta noche (22.30 horas) repasará parte de ese repertorio en una Noche Sabinera en el Teatro El Llar de Corvera junto al resto de la banda del de Úbeda.

-¿Cómo hace para mantener tantos proyectos paralelos ?

-(Ríe). Me gusta levantarme temprano. En cuanto hay un rayo de luz me pongo en marcha, entre las seis y las siete. Me meto en la cocina, escucho la radio, leo el periódico... De joven salía mucho con Joaquín por las noches. Hemos hecho canciones en la calle y en los bares, pero cuando llegas a una edad, el cuerpo te pide de repente acostarte pronto. Ahora disfruto mucho de las mañanas, como antes hacía de las noches.

-Mañana viene con la Noche Sabinera, pero también tiene su gira en solitario.

-Sí, la he llamado Ruta 52 porque pretendo tocar en las cincuenta provincias y en las dos ciudades autónomas. Cuando la Noche Sabinera me deja hueco, lo relleno con la Ruta 52. Intento estar ocupado todos los fines de semana. Empecé en diciembre y ya llevo unas veinte provincias. Poco a poco voy poniendo banderitas. Estoy muy feliz.

-La banderita de Asturias fue de las primeras que colocó.

-Asturias es una maravilla. Tengo cierto vínculo emocional porque mi abuelo, que era guardia civil, estuvo destinado en La Felguera y murió allí en acto de servicio, pateado por un caballo. Elías Varona se llamaba. En mi casa se habló mucho de Asturias desde que era muy pequeñito. ¿Quién no está ligado sentimentalmente a Asturias? (Ríe). Con Joaquín, era tradición empezar las giras en Gijón. Hemos pasado ratos maravillosos ahí.

-Su faceta como escritor ha sorprendido a su público.

-A mí también me pilló por sorpresa. He estado muchos años haciendo canciones para mí y para otra gente, y entre intento e intento de canción siempre tenía un folio en blanco para poner cosas cuando me aburría de la guitarra. Lo que hay en este libro son pensamientos en verso, por decirlo de alguna manera. No son ni canciones ni poemas, es una mezcla. De ahí viene el título de 'Pociones'. He tenido un gran maestro que me ha enseñado a rimar y a contar sílabas. No he aprendido a ser poeta, porque esa etiqueta me queda enorme, pero sí a hacer crucigramas bien resueltos.

-¿Cómo se le ocurrió lo de crear un Canal de YouTube?

-Ahí explico cómo hacíamos las canciones con Joaquín, un poco a la manera de los conciertos de Ruta 52. Cuento anécdotas de canciones importantes en nuestras vidas. Estoy muy contento. La gente me contesta con cariño y lo agradezco. Me he encontrado de repente con once mil seguidores, que son casi un estadio. Estoy encantado.

-Hace casi 25 años de su único disco en solitario, ¿no se anima a publicar otro?

-Ya me costó mucho hacer el primero, ¡como para hacer el segundo! No tengo vocación de solista, la verdad. Si voy en solitario es más para contar cosas. Me gustan las canciones sueltas, no ese rollo de pensar en el orden, en la portada... ¡Anda y que le den al disco! (Ríe). Lo que sí me apetece es grabar una canción con algún amigo y soltarla a la red. Algún día lo haré con gente como Guille Galván o Santi Balmes.

-¿Qué proyectos tienen con Joaquín?

-En octubre nos juntaremos con Serrat para ensayar canciones para otra gira conjunta. Tenemos actuaciones cerradas hasta final de año en Sudamérica y Centroamérica. Luego no sabemos nada, los jefes dirán.