Elegancia indie en la Laboral

El grupo, sobre el escenario de la Laboral. :: ARNALDO GARCÍA/
El grupo, sobre el escenario de la Laboral. :: ARNALDO GARCÍA

La banda norteamericana Fleet Foxes ofreció anoche en Gijón una estimulante muestra de folk-rock con guiños a la música barroca

P. A. MARÍN ESTRADA

Su propuesta es «una jam de pop armónico barroco». Así definen su propia música la banda estadounidense Fleet Foxes que ayer ofreció uno de los conciertos de su gira española en un Teatro de la Laboral con tres cuartos de su aforo llenos. Si hablamos de folk-rock o de indie folk -como se les ha etiquetado comúnmente- tal vez nos aproximemos más al sonido que hace este quinteto de Seattle que hace ahora justo diez años sorprendieron y deslumbraron por igual con un álbum llamado como el propio grupo. Ahora han regresado con nuevo disco a Europa y Gijón estaba entre las paradas de este tour de presentación del nuevo trabajo: 'Crack-Up' (Nonesuch Records). Una buena ocasión para volver a escucharlos en su directo.

Saludo austero

Morgan Henderson, Skyler Skjekset, Casey Wescott, Christian Wargo y, al frente de ellos, Robin Pecknold, integran la banda que anoche vimos en el coliseo de la Ciudad de La Cultura. Prácticamente la misma formación que debutó en el año 2008 con 'Sun Giant', un EP que pronto escalaría en las islas de éxitos con temas como 'Mykonos' (tal vez el más escuchado del conjunto) y un sonido de atractiva limpieza.

Tras un saludo austero, arrancaron con 'Grown ocean', un tema de su segundo álbum. Y, sin descanso y envueltos en una atmósfera de colores cambiantes, tocaron 'Arroyo seco', que cosechó el primer aplauso cerrado y cómplice del público.

Después, llegarían los ambientes envolventes de 'Cassius' y 'Naiads, Cassadies' y un viejo tema de su primer disco, 'Drops in the river', en el que se desvelaron los Feet Foxes más reconocibles, al igual que en otros viejos temas como el intenso 'Your protector'.

Algún tímido grito de entusiasmo se oyó al sonar los acordes iniciales de su icónico hit 'Mykopnos', con su vocación de himno desengañado, y luego la banda dejó solo a su líder sobre el escenario para regresar despidiéndose entre aplausos y gritos de entusiasmo y todavía faltaban los 'bises'.

Voces armonizadas, cuerdas acústicas y percusiones sabiamente dosificadas son los ingredientes con los que construyen sus canciones, entre la evocación rural y la elegancia de cámara. Es lo que se pudo escuchar en su actuación gijonesa, hora y media de elegancia indie nutrida con cortes de sus dos primeros trabajos y una calculada muestra de sus creaciones más recientes.

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