Estrenos fugaces y melodías imperecederas

Adolfo Gutiérrez Viejo fue el solista elegido por la OSPA para este concierto en el Teatro Jovellanos. / FOTOS: CAROLINA SANTOS
Adolfo Gutiérrez Viejo fue el solista elegido por la OSPA para este concierto en el Teatro Jovellanos. / FOTOS: CAROLINA SANTOS

Adolfo Gutiérrez Viejo intepretó el 'Concierto para violonchelo' de Israel López Estelche en el coliseo gijonés

RAMÓN AVELLO GIJÓN.

El concierto de abono de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) interpretado ayer en el Teatro Jovellanos, en Gijón, llevaba un título un tanto misterioso: 'Mensajes ocultos'. Se ha dicho que la música sinfónica, la música sin palabras, es un lenguaje asemántico, y sin embargo, bajo la cortina sonora de una composición casi todas las obras poseen sus claves y mensajes. A veces explícitos, a la manera de un guion que se sigue, como en el caso de 'Mi madre la oca', de Ravel, a veces más ocultos, como en las famosas 'Variaciones enigma', de Elgar. Junto al estreno del 'Concierto para violonchelo', de Israel López Estelche y con Adolfo Gutiérrez Viejo como solista, fueron las obras que ayer interpretaron los músicos de la OSPA bajo la dirección de Rossen Milanov. Previamente al concierto, se guardó un minuto de silencio por Vicente Álvarez Areces, fallecido ayer de madrugada en su domicilio, a menos de doscientos metros escasos del Teatro Jovellanos. La Orquesta Sinfónica del Principado dedicó el concierto a su memoria

A Ravel le fascinaba la infancia. La fantasía y magia de la edad primera fue el tema de su ópera 'El niño y los sortilegios' y de 'Mi madre la oca', la 'suite' original para piano a cuatro manos, orquestada maravillosamente por el propio compositor. El mundo de los sueños infantiles, de los cuentos de Perrault, viven en esta serie de piezas -'Preludio', 'Danza de la Rueca', 'Pavana de la bella durmiente del bosque', 'La bella y la bestia', 'Pulgarcito', 'La emperatriz de las pagodas' y el 'Jardín mágico'-.

Una versión muy compacta con una novedad en la cuerda: la presencia de Elena Rey, concertina que sustituyó en este recital a Alexander Vasiliev, jubilado hace unos días. De la versión fue especialmente encantadora, la pieza 'La emperatriz de las pagodas', con un exotismo oriental muy poético.

Hay algo peculiar de la música de Israel López Estelche, compositor cántabro vinculado a Asturias, y es que es fácil de comprender y de seguir. Sin renunciar a procedimientos contemporáneos, con un sentido artesanal de la tímbrica y sin rehuir de parámetros armónicos abiertos, mantiene la claridad melódica, cercana en algunos motivos al cantábile vocal. Hace unos meses estrenó con Oviedo Filarmonía una paráfrasis sinfónica sobre Tomás Luis de Victoria. Antes, con la OSPA, estrenó dos obras, 'Lumen' y 'De la eternidad concéntrica'. Hasta ahora estos estrenos han sido flor de un día. Ayer, la OSPA volvió al joven compositor para estrenar su 'Concierto para violonchelo', composición premiada por la Sociedad General de Autores y la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas.

El concierto, en un movimiento, se estructura en tres secciones principales, cada una con una sonoridad característica. En la primera predominan breves motivos lanzados por el solista y recogidos por la Orquesta. En la segunda sección, hay un canto del violonchelo en los registros sobreagudos del instrumento. Al principio, con cierta intensidad, pero que acaba siendo un tanto reiterativo. La cadencia del solista es muy larga y al menos en una primera audición parece que no guarda una clara relación con el resto de la obra. Un poco pegote. La tercera sección es más rítmica, pero le falta un poco de densidad. El público aplaudió con cortesía una obra que no es sencilla de escuchar.

En la segunda parte, la OSPA interpretó las 'Variaciones enigma', de Elgar. Aquí Milanov llevó la obra con buen dinamismo, claridad en las ideas y una tímbrica muy compacta y siempre con emoción. Fue la obra más aplaudida y, a través de esta composición, se comprobó que la OSPA tiene una gran calidad.

 

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