«Me gusta el clima asturiano; no saber si voy a ir a la playa o si lloverá es emocionante»

«Me gusta el clima asturiano; no saber si voy a ir a la playa o si lloverá es emocionante»
La cantante Luz Casal. :: E. C.

Luz Casal llega esta noche a Gijón con nuevo disco bajo el brazo dispuesta a hacer disfrutar a todos los que se acerquen al escenario de Poniente

JOSÉ L. GONZÁLEZ

Luz Casal, asturiana nacida en Galicia, llega esta noche a Gijón (23 horas, escenario de Poniente) con su último disco bajo el brazo, 'Que corra el aire'. Admirada y premiada, su voz calmada al teléfono será esta noche un torbellino.

-¿Que ve Luz Casal cuando mira entre sus recuerdos?

-No soy muy dada a mirar hacia atrás y menos en mi trabajo. Cuando entrego un álbum esas canciones ya pertenecen a otros. Si haces un recuento tienes quince discos originales, un par de ellos paralelos, colaboraciones interesantísimas, un montón de conciertos, hemos visitado un montón de países... Pero lo que llama mi atención es el presente.

-Parece que trata de volver a inventarse de forma constante.

-Sí, esa es una sensación que tengo. En la mayoría de profesiones la experiencia es acumulativa, pero aquí no siempre es seguro que lo que vayas a hacer después de algo que haya gustado a la gente vaya a volver a gustar.

-¿Le han mentido muchas veces a la cara?

-¡Seguro! (Risas). Centenares de veces, 'Ay, qué guapa estás', y me están viendo una cara... Pero esas cosas no tienen importancia. Lo importante son esas mentiras que afectan negativamente en la vida de las personas. Detesto que me mientan, que no me digan la verdad aunque sea cruel.

-¿A quién habría que decirle hoy 'que corra el aire'?

-A mucha gente. Creo que si cumpliéramos con esa necesidad de airearnos habría menos dificultades en la vida. Para mí significa que se renueve el aire, que situaciones desagradables se vayan. Es una especie de alivio. Hay situaciones que más que una corriente de aire, necesitan una mezcla de tsunami, con rayos, con tormentas, algo así.

-¿Qué situaciones?

-Todas las que provocan daño en la gente. Hay decisiones que se toman a las que no puedes poner ni cara ni nombre y hacen que la gente viva peor. Las mejoras en la vida pasan por aquello que tú puedas transformar desde tu pequeño mundo. Creo en la fuerza del cambio desde el yo más que desde la revolución mundial.

-En esta época de ruido, ¿cómo se aisla de él?

-Uno de mis métodos es venirme a Asturias. Aquí escribo bien. La naturaleza es un buen refugio siempre para evitar no solo el ruido, sino para encontrarte contigo mismo.

-¿Qué época es buena para venir a Asturias?

-Cualquiera. Me gusta Asturias y el clima de Asturias, siempre lo he defendido. Eso de no saber si voy a ir a la playa o voy a tener que ponerme el chubasquero me parece emocionante. Quien quiera estar en un paraíso cercano a como yo lo entiendo tiene que venir a Asturias.

-¿Un plan de verano?

-Trabajar.

-¿Nada de descanso?

-Para mí descanso es dormir bien, sentirme bien armónicamente entre cuerpo y mente. No sé lo que es ponerme al sol durante quince días seguidos. Para mí el verano es la época de reencuentro con amigos que sí toman vacaciones.

-¿Recuerda su última romería como espectadora?

-El festival de la Luz. Lo entiendo como una romería. Fuera de eso, la de Santiago del Monte, que en los dos últimos años no se ha hecho.

-En esta época de encumbrar casi a cualquiera, ¿a quién habría que subir a los cielos?

-A los cielos no sé, pero les daría bastante impulso y ánimo a la totalidad de la gente que hace investigación. A toda esa gente que está en la sombra y que nos ayudan a mejorar nuestra vida en las cosas más esenciales. Conozco a algunos y dentro de mi abanico de sentirme fan, destacan bastante.

-¿Y a quién hay que bajar a los infiernos?

-No me gusta el papel de juez, pero me parece que hay un exceso de gente que a mí no me aporta nada y no sé cuál es el secreto para mantener la atención en esos personajes. Me refiero a gente que habla de sus miserias.

-Gijón, Jerez, Toledo... ¿Cómo se lleva tanta carretera?

-Lo llevo bien, entre otras cosas porque siempre me ha gustado viajar, cambiar de sitio, no soy nada rutinaria. Hay aspectos negativos como el cansancio, no dormir bien, despertarte y no saber dónde estás... Pero lejos de provocarme hastío me atrae. He hecho muchas letras viajando.

-¿Qué no puede faltar en la discoteca personal de Luz Casal?

-Hay mucho de todo. No descarto nada en principio. Puedo escuchar una determinada canción de trap y pasar al rato siguiente a escuchar una pieza barroca. La música es una manera de estar en el mundo, de saber qué piensa una chica de Chicago o por qué en Corea del Sur son tan buenos profesionales.

-En Gijón comenzó su carrera. ¿Qué queda de aquella Luz Casal?

-La necesidad de aprender, de crecer además de las mariposillas antes de un concierto.

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