La intimidad compartida de Pablo Milanés en Oviedo

La intimidad compartida de Pablo Milanés
Pablo Milanés, durante el concierto. / Hugo Álvarez

El cantautor cubano ofreció en Oviedo un reencuentro con sus temas más personales y emblemáticos

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA

Alguien definió recientemente a Pablo Milanés como un revolucionario con alma de bolero. Es una descripción que lo retrata a grandes rasgos, pero se queda pequeña para quien, además de autor de algunas de las composiciones más hermosas de la canción popular en español, ha sido sobre todo un artista con vocación de explorar hasta sus últimos rincones la fecunda tradición de su país y todas con las que ha maridado, del jazz al feeling o a la música clásica. Ayer llegó al Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, casi lleno, con un equipaje esencial ('Esencia' es el nombre de esta gira) y bien escogido de sus más de seiscientas canciones, en el que no faltaron las que el público no le perdonaría no interpretar, al lado de otras que el maestro cubano ha querido recuperar para la ocasión.

Abrió con 'Matinal' recordando los cuatro años pasados desde su última estancia en la ciudad, cuando acompañó a Víctor Manuel en su concierto '50 años no es nada': «Entonces canté solo una canción, hoy cantaré algunas más, viejas y nuevas, en esta noche entre amigos», saludó.

Arropado por los primeros aplausos, siguió con otra de sus piezas más personales 'Plegaria', demostrando que ni por sus canciones de siempre ni por su voz pasan los años y, si lo hacen, es para volverlas mas cálidas. El teclado del piano cambió después de tercio desde lo íntimo al ritmo del son con 'De qué callada manera', muy aplaudida. Y de una vieja pasión primaveral a un nuevo tema 'Amor de otoño', ahora con la guitarra descansando a su lado.

«Soy padre de 5 mujeres», apuntó antes de cantar dos temas inspirados en dos de ellas: 'Canción de cuna para una niña grande' -una de sus hijas- y 'La felicidad'. Siguió el cantautor cubano con su tono introspectivo entonando 'La soledad', un momento de respiro para volver al ritmo caribeño con 'Hay', «una breve crónica de mi país escrita hace años que, viendo el mundo actual, sigue vigente». Así presentó 'Nostalgias', que dio paso a otro tema de aquel tiempo 'Dias de gloria'.

Llegaba el momento de coger de nuevo la guitarra para interpretar una de sus últimas canciones dedicadas a La Habana y que sirvió para enlazar con otro de sus clasicos 'Sigo pensando en ti', dejando en el Auditorio ese regusto de amarga melancolía subrayada por el piano y el chelo.

La expansión cercana al baile de diversos temas iría combinándose con la serena melancolía de otros como 'Mírame bien', la muy celebrada 'Quiero vivir a tu lado' o 'El tiempo pasa'. Anunció «el ciclo erótico» con 'Todos los ojos te miran' para interpretar una de sus canciones icónicas: 'Para vivir', llena de renovada energía

El gran éxito

El calor de los aplausos lo llevó a invitar al público a seguirlo en su canción más escuchada: 'Yolanda', que levantó a los asistentes de sus asientos para agradecer con una gran ovación una canción más que conocida. Con aires de despedida y con el público en pie llegó otro de sus éxitos, 'El breve espacio en que no estás', una canción con la que cerró un concierto en el que se vieron caras conocidas, como las del alcalde de Oviedo, Wenceslao López, y sus socios de Gobierno Ana Taboada y Roberto Sánchez.