Michael Jackson revive en Gijón

Un brillante elenco de cantantes, músicos y bailarines recreó los temas del rey del pop. /  PALOMA UCHA
Un brillante elenco de cantantes, músicos y bailarines recreó los temas del rey del pop. / PALOMA UCHA

Un tributo al rey del pop llenó el Teatro de la Laboral en dos funciones y con un público entregado de todas las edades

P. A. MARÍN ESTRADA

Toda la energía y el mágico carisma de Michael Jackson revivieron ayer sobre las tablas del Teatro de la Laboral con 'Forever. The best show about the King of Pop', con lleno en las dos funciones y un público de todas las edades totalmente entregado a la calidad de un musical que recuerda al ídolo cuando está a punto de cumplirse el décimo aniversario de su muerte.

Que perdura vivo y coleando, meneando su pelvis y contorsionando su cuerpo al ritmo de sus hits inolvidables, es la lección principal de este tributo que pone sobre el escenario a una treintena de artistas para hacer regresar durante dos horas al autor de 'Thriller' de donde nunca se ha ido.

Tal vez el mayor acierto del espectáculo se sustente en repartir la identidad de Jackson en el brillante elenco de cantantes, músicos y bailarines que recrean algunos de sus temas y sus videoclips más populares en un ágil directo. En escena todos son el rey del pop, incluso cuando su figura aparece individualizada en uno de los artistas, se funde con la de otro sosias e incluso se multiplica en tres o cinco bailarines, o se diluye como un verdadero espíritu colectivo en la forma del coro de góspel de la parte final. El resultado es puro y eficaz ilusionismo: el ídolo está presente, incluso cuando no se ve su perfil.

Como no podía ser de otra manera, el viaje comienza recordando los orígenes del mito en los Jackson Five con un vibrante poupurri en el que no faltaron 'Abc' o 'Sunshine' ni las palmas del público al avanzar en la trepidante carrera con 'Billie Jean', uno de sus grandes éxitos con raíz en el tiempo del mítico quinteto familiar o 'Beat it', con toda la potencia guitarrera de la banda al servicio del temazo.

La cultura popular del hip-hop en la que se criaron los adolescentes de la generación de Michael Jackson, tan presente en sus canciones y en sus coreografías, tuvo igualmente su justo protagonismo, ampliada a formas similares como la capoeira o el beatbox divertido y llevado a la fila de butacas por Aser León.

Un espectacular 'Thriller', con zombis surgiendo entre las filas de los asombrados espectadores, cerró la primera parte de un show que se enfrió unos instantes por la remembranza a la cara solidaria del ídolo pop y su compromiso con el medio ambiente o los más desfavorecidos.

Pero pronto volvió a calentarse con el arranque a capella del coro de 'Leave me alone'. Y quedaban aún grandes momentos como la versión jacksoniana del 'Come together' o una apoteósica 'Smooth criminal'. El Michael comprometido llegaría con 'Man in the mirror', 'Heal the world' o su hímnica 'We are the world', en una estimulante variación góspel.

Al final del viaje, 'The King of Pop' seguía igual de vivo y coleando y, ciertamente, por muchísimos años.