La música contra la acústica de la Laboral

Pallavi Mahidhara y la OSPA, ayer, sobre las tablas del Teatro de la Laboral. /  FOTOS: JUAN CARLOS TUERO
Pallavi Mahidhara y la OSPA, ayer, sobre las tablas del Teatro de la Laboral. / FOTOS: JUAN CARLOS TUERO

La pianista Pallavi Mahidhara y la OSPA abren los conciertos del festival de piano de GijónLas condiciones del teatro impidieron que los instrumentistas colocados al fondo del escenario proyectasen el sonido adecuadamente

RAMÓN AVELLOGIJÓN.

Tal como nos recordó Amy Gustafson, la directora del Festival Internacional de Piano de Gijón en la presentación del concierto, en 1999, Pallavi Mahidhara era una pianista precoz que tocó bajo la dirección de Óliver Díaz en la primera edición del Festival Internacional de Piano de Gijon Jesús González Alonso la misma obra que interpretó ayer . Veinte años después, la intérprete indo-estadounidense protagonizó con suavidad y una atractiva y delicada versión del 'Concierto para piano y orquesta número 2 en sol menor' de Camilo Saint-Saëns, primero de los grandes conciertos del festival gijonés, en el Teatro de la Laboral. Concierto que contó con la participación, por primera vez en la historia del festival, de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias ,OSPA, dirigida por Pablo Rus. No había mucho público y destacaban los estudiantes de ojos rasgados, pues son de origen oriental la mayor parte de los participantes. Comenzó el espectáculo con la obertura 'Las hébridas' o 'La gruta del cingal', de Mendelsohn. Esta obra es muy descriptiva y su sonoridad evoca las mareas y el oleaje en la costa escocesa. El problema de la versión de Rus es la acústica seca y muy absorvente del escenario de la Laboral, que come el sonido de los instrumentistas colocados al fondo. Así, las dinámicas crecientes estaban totalmente aplanadas, los timbres de los metales resultaban borrosos, incluso el sonido del timbal era muy débil. Todas estas circunstancias hicieron que la versión, ajustada en tiempo y afinada, fuese deficiente. Este problema acústico continuó a lo largo de todo el concierto.

Tras las hébridas, la pianista Pallavi Mahidhara se entregó con el 'Concierto para piano y orquesta número 2' de Camile Saint-Saëns, una obra verdaderamente agradecida para la intérprete. Aunque en la estructura de los movimientos del concierto predomina la tradicional forma sonata, esta obra posee una organización bastante original. Empezando por el primer movimiento, 'Andante sostenuto', que comienza y termina con una cadencia del solista, lo que le confiere un singular poderío frente a la orquesta. Continuando con el segundo movimiento, 'Allegro Scherzando', y que es en realidad un rítmico scherzo con dos temas. Y terminando con el 'Presto', mediatizado por una melodía popular de tarantela napolitana presentada por el piano. Su versión fue bien cantada, ágil, exquisitamente concertada con la orquesta, algo contenida y frágil en las dinámicas. Es elegante y toca con un sentido poético muy comunicativo.

En la segunda parte, la OSPA bajo la batuta de Pablo Rus recreó la 'Sinfonía N.º 3, Escocesa', de Félix Mendelssohn. Nostalgia y recuerdo de un viaje realizado por el compositor por las altas tierras escocesas. Hay en esta sinfonía un cierto pintoresquismo, muy presente en el segundo movimiento 'Vivace', construido sobre un aire pentatónico característico de las danzas para gaita escocesa, y en el que el clarinete impregna el movimiento de un carácter popular. Fundamentalmente, sin embargo, la obra recrea a la luz de la nostalgia, un paisaje ensoñador, teñido de romanticismo. El último movimiento, con fuerte presencia de un coral que recuerda a los himnos británicos, parece que alude a la coronación de la reina Victoria, a la que Mendelssohn dedicó esta sinfonía. Hay un problema acústico que se debe resolver en la Laboral, bien con una caja acústica o bien arreglando esos artilugios microelectrónicos que equilibran el sonido. Así no sucederán estos emborronamientos sonoros que recuerdan los fuegos artificales en una noche de neblina y calma chicha.