Pastora Soler: «Tener un puntito de locura está muy bien, es necesario para el arte»

Pastora Soler: «Tener un puntito de locura está muy bien, es necesario para el arte»
EFE

Tras la crisis que la alejó de los escenarios, la artista sevillana presentará el próximo 4 de mayo en el Jovellanos, 'La calma'

ALBERTO PIQUERO

Empezó triunfando con la copla, mantuvo el éxito incorporando aires del pop, representó a España en el Festival de Eurovisión en 2012 y hace cuatro años sufrió una crisis que la retiró de los escenarios por un tiempo. Pero después de la tempestad, vuelve 'La calma', título del disco con el que Pastora Soler (Coria del Río, 1978) ha regresado al arte y que presentará el próximo 4 de mayo en el Teatro Jovellanos.

–Se estrenó discográficamente con sevillanas y coplas. Pero inmediatamente giró hacia composiciones del pop. ¿A qué se debió el tránsito?

–A una necesidad personal de ir más allá de las coplas y el flamenco. Escuchaba por entonces a Whitney Houston o Celine Dione, entre otras muchas músicas, y quise encontrar mi estilo personal. No fue fácil, porque si comienzas en la copla, tienden a encasillarte ahí.

–Uno de sus álbumes más celebrado fue 'Toda mi verdad'. ¿Cuál es toda la verdad de Pastora Soler?

–Soy muy de verdad, transparente, no sólo con la gente cercana, sino con el público que no me conoce más que en el escenario o por mis canciones. Creo que es importante transmitir la verdad. Incluso cuando las cosas se me han complicado en la vida, lo he contado, porque el público se merece ese respeto. Cuanta más verdad, más arte. Y, además, esa autenticidad te permite trabajar tranquila.

–Después de 'Toda mi verdad', publicó 'Bendita locura'. ¿Cada etapa tiene sus particularidades?

–Seguro. Y la bendita locura, tener un puntito de locura está muy bien, también es muy necesario para el arte. Como lo puede ser la calma en la que ahora me siento. Sí, es cierto que cada etapa tiene sus particularidades y cada disco se relaciona con las vivencias personales.

–¿Guarda un recuerdo positivo de su paso por Eurovisión, en un país tan ajeno como lo es Azarbaiyán?

–A medida que pasa el tiempo, me parece que ha sido una experiencia más apasionante. Yo era un poco escéptica, o ignorante del funcionamiento del festival, al que le había perdido la pista desde chiquilla. Ganar es difícil (quedó en décima posición), pero el éxito es la memoria que dejó en un público fiel aquella canción, 'Quédate conmigo'.

–En marzo de 2014 sufrió un desvanecimiento durante una actuación en Sevilla. Y a finales de ese mismo año, decidió hacer una interrupción más larga, confesando que sufría miedo escénico. ¿Cómo es posible tras una carrera tan larga y elogiada que suceda eso?

–Afortunadamente, ya he salido de eso. Comprendo que resulte sorprendente, pero ocurrió y yo me empeñé en seguir hasta que se hizo tan grande que no pude más.

–Y regresó en el Teatro Real...

–Sí, creo que había más nervios a mi alrededor de los que tenía yo misma. Pero fue mágico, con gente de toda España. Superado ese riesgo, al final, ya sabía que no podría pasar nada malo en el resto de la gira.

–¿Le ha influido también la maternidad reciente?

–Desde luego. Ya no eres el centro, que pasa a ocuparlo tu hija, y esa visión te da equilibrio y mayor fuerza.

 

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