Un piano que emociona

Pablo López, en el concierto ofrecido en Gijón Live. /DAMIÁN ARIENZA
Pablo López, en el concierto ofrecido en Gijón Live. / DAMIÁN ARIENZA

Pablo López abre el festival Gijón Life ante 2.500 incondicionales en un concierto en el que levantó pasiones con su voz y su sensibilidad

MARLA NIETO

Él y un piano. No hizo falta mucho más. Y luego esa peculiar forma suya de coger aire con intensidad segundos antes de romper su voz formando sentidas melodías que encandilan a tantos. O ese nervio inconfundible que desprende al golpear con amor el instrumento que da aún más sentido a cada uno de sus temas.

Un nombre y un apellido 'made in Spain', como cualquier otro: Pablo López. Sin embargo, su música lo ha convertido en un ser que no pasa desapercibido. Un malagueño de 35 años. Un segundo puesto en 'Operación Triunfo' allá en el año 2008. Un 'coach' en programas musicales.

Ayer entregó todo su arte en la explanada frente a la Escuela de Marina Civil. Su concierto supuso el arranque del festival Gijón Life. Más de 2.500 almas se dieron cita para seguir un espectáculo que llenó de lágrimas los ojos de los más sentimentales y de sonrisas a los risueños. Sus temas no dejan indiferente a nadie.

El tema elegido para dar comienzo al concierto fue 'El camino', una de las piezas de 'Camino, fuego y libertad', su último disco, publicado en 2017. Sobre el escenario, pocos artificios. Tres figuras con forma humana, alas y un triángulo en el centro fabricadas con luces de neón fueron lo más llamativo de la decoración elegida, que incluía dibujos alusivos a sus canciones en la parte superior. Su voz y las notas que le arrancaba a su piano eran los grandes protagonistas.

«Lo importante es que uno nunca sabe qué puede pasar un miércoles tonto de julio. Uno nunca sabe cuándo toca las palmas por inercia o por libertad, pero puede ser la mejor noche de tu puñetera vida», concedió a sus seguidores antes de atacar 'La mejor noche de mi vida'. El artista malagueño no dejó sin tocar 'Vi', el sencillo que le dio a conocer y que le otorgó el arranque para consolidarse como uno de los artistas referentes de este país.

La historia de Pablo López tiene también sus trascendentales giros. A pesar de que el instrumento que primero aprendió a tocar fue la guitarra, el piano consiguió ponerse en primer lugar con el paso de los años, hasta el punto de que nadie se imagina a este artista sin él. Forma parte de su estilo y de su personalidad. Tras su éxito como vocalista llegó también el de letrista y compositor, entre muchos otros méritos. Pero, si hay algo que le distingue, es su pasión y cercanía con el público. Anoche lo demostró de nuevo en varias ocasiones.Como cuando bajó a saludar a África, una niña pequeña que le había hecho un dibujo. O cuando se puso a caminar entre la gente, entre las sillas habilitadas en el recinto.«No sabéis lo importante que es que estéis ahí sentados en esas sillas de boda», afirmó. Uno de los grandes momentos de la noche fue la interpretación de 'El patio'. Las lágrimas corrieron por las mejillas de los asistentes y también del propio artista. Luego, vendrían más.

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