Los pianos vuelven a salir a la calle

Concierto de piano en Begoña, un clásico del festival. / JOAQUÍN PAÑEDA
Concierto de piano en Begoña, un clásico del festival. / JOAQUÍN PAÑEDA

El Festival Internacional de Gijón cumple veinte años llenado de música la ciudad | El domingo ofrecerán un concierto en honor a Clara Schumann en el Jardín Botánico y el día 21 celebrarán su aniversario en el Teatro Jovellanos

ANA RANERAGIJÓN.

El Festival Internacional de piano de Gijón Jesús González Alonso empezó ayer su vigésima edición y continuará hasta el 27 de agosto llenando de música la ciudad. Este festival ofrece a pianistas avanzados la oportunidad de recibir clases tanto individuales como grupales de mano de reputados músicos, así como de asistir y participar en recitales rodeados de pianistas de todo el mundo. «Tenemos alumnos de China, Corea, Japón o Estados Unidos, vienen músicos de muchos lugares diferentes», explica Amy Gustafson, directora del festival.

En un año en el que cumplen dos décadas de recorrido, no podían faltar las celebraciones. «Se trata de una edición muy especial porque estamos de cumpleaños, por eso, tendremos dos citas especiales: una gala en el Teatro Jovellanos, el día 21, que servirá de celebración y recital a partes iguales, y otro recital este domingo en el Botánico». El del Jovellanos será «extraordinario porque van a tocar juntos los profesores, el fundador y el director artístico, es la primera vez que lo hacemos. El del Botánico, por su parte, tiene magia porque es un lugar precioso. En él vamos a reivindicar la vida y la música de Clara Schumann ahora que se cumplen 200 años de su nacimiento. Es una mujer que se merece mucha más atención de la que recibe», ahonda.

Otra de las novedades de este año será la participación de tres artistas invitados: Rosa Torres, Nikita Mndoyants y Pallavi Mahidhara. Esta última dará un recital junto a la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias el viernes en el teatro de la Universidad Laboral. «Es la primera vez que colaboramos con la OSPA y nos hace especial ilusión», cuenta la directora. El día 15 habrá un maratón pianístico en el paseo de Begoña y los días 17, 19, 23, 24 y 26, los jóvenes darán recitales en el Centro Municipal Integrado de Pumarín o en la colegiata de San Juan Bautista. «Hacemos lo mismo que otros años, pero hemos querido incluir más actividades para conmemorar el aniversario».

Amy Gustafson, directora del festival, lleva 18 años participando, aunque cuando inició su andadura aquí lo hizo como alumna. «El fundador era mi profesor, así que, poco a poco, empecé a ayudarle. En 2010 pasé a ser subdirectora y desde hace cuatro años soy directora». Gustafson disfruta preparando durante todo el año estas semanas: «Es un lujo dirigirlo, siento orgullo cuando veo a los participantes pasarlo tan bien». Pero si de algo se siente realmente orgullosa su directora es de conseguir formar familias y forjar amistades que perduran una vez que termina. «Para todos los organizadores es muy importante no crear un ambiente de competencia. No es que seamos mejores, pero, por ejemplo, en otros festivales hay concursos, nosotros no queremos eso. Preferimos crear una familia de pianistas que dure para toda la vida. Los profesores son exigentes y minuciosos, pero lo hacen bien porque los participantes vuelven. Para conseguirlo esto empieza con la relación que tienen los profesores entre sí. Además de ser muy buenos músicos, entre ellos son muy buenos amigos, hacen planes juntos». Y ese ambiente que se crea, añade, «es fundamental y mientras sea la directora no va a cambiar. A nosotros nos definen dos cosas: el ambiente y que el nivel de los profesores es asombroso».

La directora anima a los gijoneses a acercarse a los recitales para descubrir la labor que llevan a cabo. «Cada vez nos damos más a conocer y tenemos más espectadores, por eso queremos que vengan a disfrutar con nosotros». Para ello, desde el festival proponen un repertorio muy variado, aunque siempre dentro de la música clásica. «Trabajamos con piezas de Bach o Chopin, pero también interpretamos obras mucho más modernas, aunque sin salirnos de lo clásico».

Gijón es la ciudad ideal para reunirse cada verano. Gustafson reconoce que ella no es objetiva, pero lo tiene claro: «El aire, la gente y el ambiente de esta ciudad son especiales. Por mucho que viaje, me quedo con Gijón».