Pixán tiende puentes entre Asturias y México

Joaquín Pixán, durante el concierto en el Jovellanos. /  AURELIO FLÓREZ
Joaquín Pixán, durante el concierto en el Jovellanos. / AURELIO FLÓREZ

RAMÓN AVELLO GIJÓN.

Entre las músicas populares de México y España se ha dado una sensibilidad compartida. Simbiosis folklórica que hizo que, por ejemplo, una de las canciones tradicionales mexicanas, 'Las mañanitas', arranque con las mismas notas que el viejo romance castellano del Conde Olinos. Afinidad de gustos y sensibilidades que hace que los valses mexicanos y las rancheras siempre figuren en el cuadro de honor de lo que se canta en España, y concretamente en Asturias, en reuniones celebradas en chigres y tabernas. 'México, ahora y siempre', el proyecto discográfico auspiciado hace un año por Joaquín Pixán en compañía de la Orquesta del Reino de Aragón, es un homenaje a la canción popular mexicana, pero también una nueva visión, una diferente lectura, de la música de José Alfredo Jiménez y otros autores.

Ayer, el tenor asturiano presentó en el gijonés Teatro Jovellanos, sin el envoltorio sinfónico del disco original, una versión más camerística de 'México, ahora y siempre'. Canciones de José Alfredo Jiménez, junto con una obra mítica de Abundio Martínez -'La barca de oro'- y una composición del propio Pixán: 'Hijo del pueblo', canción dedicada a José Alfredo con texto de África Sánchez, que recitó el poema.

Pixán, sin embargo, no estuvo solo, sino muy bien acompañado por el acordeonista Cuco Pérez, el guitarrista Gaspar Payá y el pianista y compositor Manuel Pacheco.

Presentó el concierto Laude Martínez, que hizo una semblanza de José Alfredo Jiménez y recordó al actor y cantante gijonés Demetrio González, gran intérprete de rancheras y corridos. Y, precisamente, González debutó en el cine en los cuarenta con la película 'Camino de Guanajuato', que es también una de las canciones más famosas de José Alfredo.

Joaquín Pixán estuvo durante todo el recital muy cercano, muy participativo, aunque al principio se quejó de la discreta asistencia del público al teatro, «menos de la esperada», dijo. Aproximadamente, acudieron 450 personas, lo que no es malo porque tocamos a más.

En el programa, cantó con muy buena dicción y una gran potencia y expresión obras muy conocidas que fueron muy aplaudidas y hasta coreadas por el respetable. Canciones como 'Me cansé de rogarte', 'Un mundo raro' o 'El rey'. Y, ya en las propinas, Pixán se lanzó por el camino de 'El Presi', con 'Ay, Xixón de mis amores' y 'Si yo fuera picador'. Además, a petición del público, interpretó 'Mocina, dame un besín' (a capela) y, con un espontáneo, repitió 'Me cansé de rogarte', que al final coreó todo el teatro.