Un ritmo endiablado

Khatia Buniatishvili, ante el piano, en Oviedo. / MARIO ROJAS
Khatia Buniatishvili, ante el piano, en Oviedo. / MARIO ROJAS

La georgiana Khatia Buniatishvili ofreció un intenso concierto en el Auditorio de Oviedo que fue premiado con grandes aplausos

RAMÓN AVELLO OVIEDO.

Khatia Buniatishvili pertenece a ese selecto grupo de artistas a los que parece que la fortuna les ha mimado. Elegante, con una personalidad que transmite fuerza, Khatia es una pianista mediática y famosa, pero también una intérprete con una técnica depurada y una concepción interpretativa directa, enérgica y muy emocional. Se acercó ayer en el Auditorio de Oviedo con fuerza al piano, y entre obra y obra, paraba los aplausos del público para seguir tocando, sin pausa, vestida con un vestido rojo de lentejuelas. En cuanto a su modo de tocar, tiene un sentido muy extremado de los tiempos. Con Brahms, casi se podría decir que bipolar. Los rápidos, rapidísimos. Los lentos, muy retenidos. Su versión de la 'Sonata para piano N.º3, Op. 5' fue muy peculiar. El andante expresivo fue un ejercicio de extremada lentitud. Incluso con unas matizaciones que llevaba casi hacia el silencio. Y de repente llegaba el ataque fuerte, el sobresalto.

La segunda obra interpretada fue la Suite 'Cascanueces', de Chaikovski. Fue una versión encantadora, llena de poesía. Después entró en el 'Vals de Mefisto' de Listz de forma diabólica, y así lo acabó también. La 'Rapsodia española' fue muy aplaudida. El público se fue encantado.

 

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