Rockeros en potencia

Rockeros en potencia
Algunos de los músicos de la OSPA, durante el recital. / FOTOS: ALEX PIÑA

Casi 9.000 estudiantes de toda Asturias disfrutan durante cuatro días de un programa didáctico en el que tocan con la OSPA

Azahara Villacorta
AZAHARA VILLACORTAGijón

Que una orquesta sinfónica como la OSPA consiga encandilar a una legión de pequeños de entre nueve y trece años durante más de una hora puede parecer una quimera, pero exactamente eso fue lo que sucedió ayer por la mañana en el Auditorio Príncipe, de Oviedo, gracias al gran programa didáctico de la formación, 'Link Up!', con lista de espera.

Un total de 9.378 alumnos y profesores de 134 colegios e institutos asturianos disfrutarán hasta el viernes en este exitoso proyecto del Weill Music Institute del Carnegie Hall. Una experiencia que se puso en marcha en la región hace ya seis años de la mano del maestro Rossen Milanov, que quiere extender la música sinfónica más allá de las salas de conciertos, llevarla hasta las mismas aulas, y en la que en esta temporada participan, concretamente, 8.801 estudiantes y 577 docentes de 67 localidades asturianas. Pequeños músicos en potencia que «han pasado todo el curso ensayando muy duro con la flauta dulce» para debutar junto a la OSPA en alguno de los ocho recitales didácticos programados esta semana.

«Están muy nerviosos y muy contentos de tener la oportunidad de tocar con una orquesta», avanzaba María Cristina González, jefa de estudios del centro gijonés Evaristo Valle, uno de los elegidos en la sesión inaugural del ayer. Y, a pocos metros, los estudiantes del colegio público El Bosquín, de El Entrego, a duras penas se aguantaban la emoción, explicaba Noelia García, su profesora de música, que contó que el proceso arrancó varios meses atrás, cuando la organización de 'Link Up!' les remitió una guía con las partituras que deberían interpretar. Un primer paso que se completó con talleres de formación para docentes a cargo de la propia OSPA.

Y es que, según aseguraba la gerente de la orquesta, Ana Mateo, de lo que se trata es «de que los alumnos conozcan la formación, su repertorio, y de que, en esta edición, se centren en los rudimentos del ritmo». Todo, divirtiéndose y 'rockanroleando'. Y, por eso, en esta ocasión, las sesiones se han llamado 'La orquesta rock'. «Que se queden con ganas de volver», precisaba Mateo. Un enorme reto para los músicos de la OSPA, liderados en esta ocasión por la joven directora sevillana Irene Gómez-Calado. Porque «los niños no te dan nada gratis. Si no les gustas, no les gustas. Pero, si les gustas, responden genial y la energía que te dan es tremenda».

Así que allí estaban, supervitaminados y motivados, armados con sus flautas y con todas sus ganas, sin perder ripio de lo que les contaba la actriz Ana Hernández, la narradora de este espectáculo en el que empezaron por explicarles las distintas familias que componen una orquesta -de la percusión a la cuerda y los vientos-, lo que aprovecharon para ovacionar a los músicos como a auténticas estrellas.

Junto a ellos, los cantantes Sonia de Munch (soprano), Beatriz Lanza (mezzo) y Julio Morales (tenor) los acompañaron en un viaje en el que transitaron por Tchaikovsky (casi como si estuviesen ante una videoconsola) hasta aterrizar en el 'Mars' de Gustav Holst hipnotizados.

Hasta que, al fin, llegó su turno. El de bailar, cantar y, sobre todo, tocar las piezas elegidas tras afinar en La mayor, que no eran menores: 'O Fortuna', de los 'Carmina Burana' de Carl Orff, y el 'Bolero' de Ravel. Un empaste casi perfecto entre la OSPA y los escolares que sorprendió incluso a la directora Gómez-Calado, quien se lanzó de cabeza al proyecto en cuanto supo de su existencia: «La mezcla entre niños y música me encanta. Y más, ahora que las humanidades están olvidadas y que inteligencia emocional no se educa. A mí, por ejemplo, nadie me habló de ella en el colegio y es básica para la educación del ser humano».

Y el colofón aún estaba por llegar: una versión del 'We will rock you', de Queen, que corrió a cargo de la banda Torner, especializada en tareas didácticas, que desató el delirio y los gritos de «Otra, otra, otra». Porque, como afirmó su guitarrista, Diego Carrera, «el rock y la música clásica tienen mucho más que ver de lo que pensamos». Así que hubo un bis y casi seguro que alguna que otra vocación en ciernes.

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