Rodrigo Cuevas se pasa al rock

Arantxa Fernández Ramos, Luis Alija, Rodrigo Cuevas, Carlos Dávila y Laura Iglesia. /  JAVI LUEJE
Arantxa Fernández Ramos, Luis Alija, Rodrigo Cuevas, Carlos Dávila y Laura Iglesia. / JAVI LUEJE

El Jovellanos acogerá el 2 de agosto 'Horror', un musical que rinde tributo a todo un clásico del cine de serie B

A. VILLACORTA GIJÓN.

Rodrigo Cuevas -agitador cultural y uno de los artistas más rompedores del panorama nacional, de esos que «ni canta ni baila pero no se lo pierdan», según definición propia- ha dejado aparcadas por un tiempo las tonadas y las jotas pasadas por su personalísimo tamiz electrónico y acaba de saltar sin red al pop-rock «sinfónico y setentero». Un «cambio de registro en toda regla», porque estos días participa en la Laboral en los ensayos del musical 'Horror. El show que nunca se debió hacer', que se subirá a las tablas del Jovellanos el próximo 2 de agosto y en el que -eso sí- el ovetense no abandona ni las ligas con calzoncillo ni el corsé con un objetivo muy claro: «Poner a bailar y a disfrutar a todo el teatro».

El espectáculo «hiperrealista, retro y muy coral, una apuesta muy arriesgada y una producción muy grande para Asturias» que surge de la alianza de cuatro compañías teatrales (Ambigú Media Broadcast, Higiénico Papel, Saltantes, Teatro del Fin del Mundo ), está dirigido por Laura Iglesia y rinde tributo a todo el clásico del cine de serie B, 'The Rocky Horror Picture Show', una película angloestadounidense dirigida en 1975 por Jim Sharman que, a su vez, está basada en el musical 'The Rocky Horror Show', de Richard O'Brien. Un filme que no tardaría en convertirse en una película de culto y que todavía se exhibe en cines de todo el mundo, donde se montan fiestas temáticas y performances en torno a la cinta.

EL ESPECTÁCULO

Cuándo y dónde
El próximo 2 de agosto, en el Teatro Jovellanos, a las 20.30 horas. Cien minutos.
Reparto
Luis Alija, Carlos Dávila, Pedro Durán, Arantxa Fernández Ramos, Yasmín Sadeghi, Nerea Vázquez y Rodrigo Cuevas.
Músicos
Álvaro Barcena, Willón de la Calle y Sil Fernández.
Entradas
Butaca 22 euros, entresuelo 18. Ya a la venta.

Así que, en palabras del propio Rodrigo Cuevas, esta vuelta de tuerca será «un ejercicio de metateatro», además de «todo un reto interpretativo, un tirarse a la piscina sin mirar cuánto cubre» en el que el showman asturiano estará acompañado por un reparto de lujo conformado por Luis Alija, Carlos Dávila, Pedro Durán, Arantxa Fernández Ramos, Yasmín Sadeghi y Nerea Vázquez.

Planeta transexual

Actrices y actores recrearán, así, sobre las tablas del coliseo gijonés, los últimos ensayos de una función para encarnar la historia de una pareja de recién prometidos que, tras una avería en su coche, se ven obligados a pasar la noche en la aislada mansión del Doctor Frank-N-Furter -al que da vida Cuevas-, quien celebra una convención de transilvanianos. «Pero no transilvanos de Transilvania, Rumanía, sino del planeta Transexual».

Y, en medio de ese teatro destartalado, la suerte no parece estar de su lado, casi todo lo que puede salir mal sale peor y, para colmo de desdichas, el actor protagonista acaba de morir en un inexplicable accidente.

¿Encontrarán a un intérprete-cantante capaz de dar vida al protagonista? ¿Conseguirán sacar adelante la producción? ¿De qué serán capaces con tal de estrenar ese espectáculo que es la ilusión de sus vidas? ¿No es asombroso el parecido físico que hay entre el divino Frank-N-Furter y ese chico morenazo que les trae las pizzas? ¿Tendrá familia? ¿Le echarán mucho de menos si le secuestran unos días para salvar el show? ¿Cuándo demonios dejará de llover?

Todas esas preguntas tendrán su correspondiente respuesta a través de números que prometen ser todo un fiestón, un cabaret, un carnaval, con una permanente interactuación con el público y tres musicazos encargados de poner el rock en directo: Álvaro Bárcena, Wilón de la Calle y Sil Fernández. Cien minutos de desmadre «supergamberro» en el que Cuevas tendrá que seguir ambiciosas coreografías diseñadas por Pablo Dávila -él, que está acostumbrado a bailar a su aire- y al que recomienda ir «con la película vista de casa para entender muchas más cosas». Jura el agitador cultural que no se arrepentirán del visionado. «Y, de hecho, durante los tres años que viví en Barcelona, se proyectaba mensualmente en la filmoteca con espectáculo previo y karaoke y fui incapaz de encontrar una sola entrada», desvela.

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