Rodríguez-Ovejero toma el testigo de Jaime Martínez en la Ópera de Oviedo

Rodríguez-Ovejero toma el testigo de Jaime Martínez en la Ópera de Oviedo

«Aquí tienes este chollo. Si lo disfrutas la décima parte que yo, serás feliz», se despide el médico ovetense tras 15 años al frente de la institución

AZAHARA VILLACORTA OVIEDO.

Una ovación propia de las grandes noches a modo de agradecimiento despidió ayer en el Salón de Té del Teatro Campoamor al médico ovetense Jaime Martínez instantes antes darle el relevo a Juan Carlos Rodríguez-Ovejero Alonso, que pasa a presidir la Asociación Asturiana de Amigos de la Ópera de Oviedo y el patronato de la Fundación que se encarga de organizar el ciclo lírico.

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Se va Martínez después de que la Junta directiva de la asociación, reunida el lunes por la noche en sesión extraordinaria, decidiese nombrar a Rodríguez-Ovejero (también nacido en la capital hace 66 años, ingeniero de minas, consultor senior global en DuPont y exdirector técnico del Instituto de Fomento Regional -actual Idepa-, con una amplia trayectoria en el extranjero, casado, con dos hijas y un hijo), cuya designación será ratificada en la asamblea anual que se celebrará en mayo de 2019, mientras que las elecciones para votar nueva directiva serán en 2020.

Cae el telón de la gestión del facultativo tras acceder al cargo casi por casualidad («llegué para un año de transición y me quedé quince») y tras una renuncia anunciada que tuvo que posponer al menos en dos ocasiones: «La primera, con la crisis económica, porque hace ocho años las subvenciones bajaron un 60%. La segunda, con el cambio en el Ayuntamiento». Dos encrucijadas en las que «no parecía oportuno un cambio».

Tampoco le pareció adecuado marcharse al inicio de la presente temporada, con un estreno mundial como 'Fuenteovejuna', la primera producción propia de la Ópera de Oviedo, en puertas. Una prueba de fuego que «salió bien, pero que podía haber salido mal». Y, así, evitaba que Rodríguez-Ovejero «tuviese un marrón, como dicen ahora los jóvenes», bromeó el neumólogo.

Deja tras de sí tres lustros de intenso trabajo («no me gusta estar sentado en un sillón mucho tiempo») también dando las gracias. Y no se olvidó de nadie: ni de sus compañeros en el hospital, ni del personal de la oficina de la Ópera, ni del coro dirigido por Elena Mitrevska, ni de los patrocinadores, ni de los mecenas, ni del Consistorio, ni de los Gobiernos regional y nacional, ni de la OSPA, ni de Oviedo Filarmonía. Y, por su puesto, tampoco de su mujer, Susy, con quien volverá a ocupar sus butacas, la 2 y la 4 de la fila 12, que había abandonado por el palco de la asociación. «Las tenemos desde el año 1978, que nadie se piense eso de: '¿Cómo es que el expresidente ha conseguido ahora esas butacas tan buenas?'», volvió a tirar de sentido del humor.

Pero también «hubo momentos muy duros, como en los 80 y los 90, cuando no había dinero». Por no hablar de los nervios: «Se pasa mal. Siempre atento a su aplauden o no. Si patean o no. Con razón o no. Ahora la veré más tranquilo». Y, sobre todo, decenas de veladas memorables en las que quiso construir «un proyecto social, no solo artístico», y lo logró. «Aquí tienes el chollo. Si lo disfrutas la décima parte que yo, serás feliz», le dio la bienvenida a su sucesor.

 

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