Sabina siempre juega en casa

La banda de Sabina, en la plaza Mayor de Gijón. : / Jorge Peteiro

Una plaza Mayor a rebosar coreó los clásicos del cantautor de Úbeda interpretados por los miembros de su banda habitual

PABLO SUÁREZ

La vieja guardia de Joaquín Sabina. Colaboradores esenciales en su metamorfosis de cantautor a leyenda y fieles escuderos durante más de media vida sobre los escenarios. Pancho Varona, Antonio García de Diego y Mara Barros decidieron un buen día que los innumerables sabineros repartidos por los siete mares se merecían una dosis más frecuente de la «ácida y adictiva» sustancia que enfrasca Joaquín en sus canciones, por lo que decidieron echarse a la carretera y girar por España ofreciendo canciones y, sobre todo, diversión. «Somos la banda de Sabina, no un grupo tributo», aclararon, por si había dudas.

Cualquiera que pudiese dudar sobre el éxito del proyecto no tenía más que asomarse ayer a una plaza Mayor a rebosar para constatar su error. Después de tantos años, estos magníficos músicos tienen más que automatizada la receta para poner patas arriba cualquier 'show'. El público, cuyas edades diversas evidencian la trascendencia del repertorio, no opuso resistencia a las artes de Varona y compañía, cuya carta de presentación no fue otra que 'Yo me bajo en Atocha'. Sonreían cómplices Varona y De Diego cuando arrancaban los primeros acordes de 'El caso de la rubia platino'. Se sobraban. Para entonces, el público ya había silenciado los micrófonos y cantaba al unísono los versos de 'Peces de ciudad'. Después ofrecerían unos giros flamencos para darle forma a 'Cerrado por derribo'.

Resultó prácticamente imposible irse a casa echando en falta alguna canción en el repertorio. Entre otras cosas porque, como es costumbre en todos sus bolos, los artistas invitaron al escenario a todo aquel que quiso subir, ponerse el bombín y cantar alguna de su ídolo. Ese mismo papel asumió José Luis Llada, presidente del Club de Sabineros de Gijón y uno de los mayores expertos en la carrera del cantautor. «José Luis es uno más del grupo», decía Varona a modo de presentación. Este superfán se arrancó por 'La del pirata cojo'. Una noche para recordar, con clásicos uno detrás de otro, como el coreadísimo 'Y sin embargo', que dedicaron a Quini.

Le sobraron las palabras y faltó el tiempo a los incondicionales de Joaquín, que si por voluntad propia fuera, hubieran pedido que les dieran las doce, la una, las dos y las tres escuchando las canciones del de Úbeda. Aplaudidísimos.

 

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