«¿Sandalias con calcetines? ¡Eso no se pregunta, soy alemán!»

Andreas Prittwitz se llevaría el «saxito» a una isla desierta. :: E. C./
Andreas Prittwitz se llevaría el «saxito» a una isla desierta. :: E. C.

El saxofonista Andreas Prittwitz es capaz de «preparar una maleta para un viaje de un mes en cinco minutos» y de irse a Mojácar en busca del amor con un tobillo roto

Andreas Prittwitz (Munich, 1960) llegó a España con diecisiete años y aquí se quedó, haciendo feliz al personal con sus instrumentos. Saxofonista, clarinetista y flautista, ha tocado con monstruos como Krahe, Serrat, Miguel Ríos, Sabina, Aute o Manolo Tena, además de ejercer como productor, de formar su propio grupo, Lookingback, y enamorarse de Asturias, donde se ha comprado una casa «en medio del monte».

-¿Cuántas ganas tenía de verano?

-Muchas. Como nunca. ¡El invierno ha sido larguísimo!

-¿A qué se va a dedicar hasta septiembre?

-¡A vivir! Y a tocar de vez en cuando...

-¿Cómo combate los calores?

-Levantándome muy temprano, aprovechando el fresquito mañanero, luego durmiendo siesta y saliendo tarde por la noche.

-Cosas que aprovechará a hacer estos días que están vedadas el resto del año.

-¡Bañarme! ¡En el mar y la piscina! ¡Todo el tiempo posible! ¡Me vuelve loco el agua!

-¿Escapadas a la vista?, ¿por tierra, mar o aire?

-¡Síiii! En Asturias mar, tierra en Ávila y aire en La Camargue, en Francia.

-¿Cuál fue el viaje de su vida?

-¡Costa Rica! Durante muchos años, en las giras por América, coincidía cinco días de descanso allí. ¡Qué pasada de país!

-¿Entradas para algún concierto, obra de teatro o espectáculo en su haber?

-Me encantan los conciertos de la semana de música antigua de Gijón este mes de julio, en el Antiguo Instituto.

-¿Domina el arte de hacer maletas o va de mochilero?

-A base de entrenar mucho, me he hecho experto en hacer maletas. En cinco minutos te preparo una para un viaje de un mes (Ríe).

-¿Qué es eso que no falta nunca en su equipaje?

-Siempre falta algo, pero se consigue sea como sea... El que diga que no es así, miente. No existe la maleta perfecta.

-'Operación bikini'. ¿A favor o en contra?

-No entiendo. ¿Operarse para poderte poner un bikini? Absolutamente en contra (Risas).

-Confiese: ¿alguna vez se ha puesto sandalias y calcetines al estilo guiri?

-¡Eso no se pregunta, soy alemán! (Risas).

-¿Naturaleza o monumentos?

-¡Naturaleza! Los monumentos, para el resto del año.

-¿Factor de protección?

-500 pediátrico.

-¿Cuál es su playa de referencia?

-Antes era Zahara de los Atunes (Cádiz), pero ahora está demasiado llena. Quizá La Isla (Colunga).

-¿Qué se llevaría a una isla desierta?

-¿Qué o a quien? Si es un objeto, pues un saxito para no estar solo.

-¿Es un hombre textil o se atreve con el nudismo?

-Textil en público y nudista en casa. Pero por costumbre. No tengo nada en contra del nudismo.

-¿Y bañador ceñido o de los que no marcan nada?

-¡Vaya preguntitas! (Ríe). Ceñido pero que no marque nada o muy amplio que marque muy poco.

-¿A qué sarao no falta?

-No soy de saraos... En todo caso, a alguna fiesta de pueblo. Me parecen muy románticas.

-¿Y dónde no le veremos nunca?

-Nunca se dice nunca jamás, pero en un partido de fútbol profesional.

-¿Planes por si no para de llover?

-¡Anda que no hay cosas que hacer! Recomiendo escuchar la canción de Krahe 'No todo va a ser...'.

-¿Hay algo que no soporte de esta época?

-Parar en las gasolineras de la autopista de Madrid a Levante.

-¿Cerrará el chiringuito o aprovechará la mañana?

-Si hay que cerrarlo, se cierra, pero se aprovecha la mañana.

-Si tuviese que elegir, ¿siesta o paella?

-Si hemos cerrado el chiringuito, siesta.

-¿Cuando fue la última vez que dijo aquello de: «No salgo más»?

-Todavía no lo he dicho, pero cada vez salgo menos (Suspiro).

-¿Y la juerga más memorable?

-Imposible contestar a eso (Risas).

-¿Cuál es el estío de su vida?

-Hace unos veinte años, me tomé dos meses de vacaciones totales en Canarias y llegué a relajarme de verdad. Pero nunca más.

-¿Y el peor?

-Uno en el que fui con el tobillo roto a Mojácar a buscar a una amada. La encontré, pero no me hizo caso. Me sentí muy desgraciado, abandonado con mi tobillo roto en el pueblo con las cuestas más inclinadas de España (Ríe).

-¿A quién le tocaría al oído en una noche de luna llena?

-A la misma luna.

-¿Y conseguirá desconectar del móvil o ni se lo plantea?

-Lo consigo constantemente, porque se me caen mucho al suelo y se rompen (Risas).

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