Talento surrealista en la plaza Mayor

Asier Etxeandia, al frente de Mastodonte, durante su actuación de anoche en Gijón. :: FOTOS: CAROLINA SANTOS/
Asier Etxeandia, al frente de Mastodonte, durante su actuación de anoche en Gijón. :: FOTOS: CAROLINA SANTOS

Asier Etxeandia y Enrico Barbaro pusieron música anoche en Gijón con su grupo Mastodonte

GUILLERMO MAESE

No es fácil catalogar en un género musical a Mastodonte. Ni ellos quieren hacerlo. Los descansos en los ensayos de la obra teatral 'El Intérprete' sirvieron para que el actor Asier Etxeandia -Bilbao, 1975- y Enrico Barbaro -Nápoles, 1969- iniciaran el camino musical de este estrambótico y surrealista grupo. Imponente en voz y presencia, Etxeandia encabezó un espectáculo en el que se mezcló interpretación, música, audiovisuales y el talento del multinstrumentalista napolitano. Un concierto que impactó a los asistentes a la plaza Mayor por su creatividad. Sobrados de talento, Mastodonte abandona los hábitos de la música para presentar un proyecto rompedor con letras emocionales. «Nos gusta bailar llorando», dijo el actor vasco durante la presentación de su disco en 2018.

La actitud del vocalista durante la primera canción -'Malenka'- ya dejó enrtever que las casi dos horas de concierto serían frenéticas. El vasco es un artista versátil y todoterreno que en los primeros minutos de la actuación ya estaba descamisado. Los cambios de tono y de registro de su voz sacaron a relucir su alto nivel vocal. Rompen moldes: todas sus canciones duran cerca de seis minutos. Más mérito para el vasco.

'El blues del niño', una de las primeras creaciones del dúo, sonó en Gijón para contar la historia de un pequeño que no encaja en su entorno, pero que gracias al rock and roll se imagina que todo el mundo baila lo que él está cantando. Fue la tercera canción del concierto y el público ya coreaba y acompañaba a la banda. Dos cambios de vestuario durante la canción y un momento de ella cantado por un megáfono hacían las delicias de los más fans. Espectáculo vocal, de interpretación y presencia de Etxeandia. A los veinticinco minutos se detuvo la música para escuchar las primeras palabras del cantante: «Es un placer estar en la capital de la Costa Verde. Esta noche el amor es la plaza Mayor de Gijón, hagámoslo si no os importa». Ovación y chupito de tequila para seguir.

Derroche de capacidad también de Enrico Barbaro que durante el concierto intercaló la percusión, la cuerda y los instrumentos electrónicos. No era raro verle con dos en una misma canción. Son muy buenos, llenaron y hubo aplausos.