Un nuevo instrumento construido con un tonel de sidra

David Valdés y Manuel Paz ajustan la pieza ante la mirada del tonelero Rafael Vigil. /PALOMA UCHA
David Valdés y Manuel Paz ajustan la pieza ante la mirada del tonelero Rafael Vigil. / PALOMA UCHA

Rafael Vigil construye con una pipa de sidra en su taller de Peón un taiko, un instrumento astur-japonés que la OCAS usará para el espectáculo 'El faro'

P. A. MARÍN ESTRADA

Cuando el director de la Orquesta de Cámara de Siero (OCAS), Manuel Paz, supo que el compositor Javier Blanco había incluido en la partitura del espectáculo 'El Faro' la percusión de unos tambores taiko japoneses y buscó en internet, las imágenes que vio le hicieron pensar. «¡Parecen barricas de sidra!». Ahora, cuando se dan los últimos preparativos a la función que protagonizará Ana Belén el próximo día 15 de diciembre en el teatro de La Laboral, explica que se trata de un instrumento «con una sonoridad épica, muy impactante, como de 'El Señor de los Anillos'». Se utiliza en ciertos rituales de la tradición nipona y no resultan fáciles de conseguir. Entonces le vino a la cabeza aquella primera impresión y se le ocurrió que no sería ningún disparate fabricar un taiko con una pipa de llagar. Ayer, Paz, junto a su asesor en la materia, el percusionista David Valdés, y algunos músicos de la OCAS, materializaban la idea en el taller del tonelero Rafael Vigil Vallina, en Peón.

El carpintero -especializado en pipas de sidra, hórreos y paneras- aceptó el encargo sin darle más vueltas y ayer asistía también en calidad de asesor al montaje del tambor en una de sus barricas. Acostumbrado a trabajar «para el 99% de los llagares asturianos y parte del País Vasco» y a realizar cualquier tipo de pieza personalizada se sumó encantado a la iniciativa. El suyo será un nombre más a añadir al del centenar de personas, entre artistas y técnicos, que componen el equipo de un proyecto en el que Manuel Paz y Javier Blanco llevan embarcados desde hace tres años. Un trabajo titánico para una única representación que contará en el elenco, junto a Ana Belén (la diosa Atenea en la obra) con el actor asturiano Alberto Rodríguez (El farero), bajo la dirección escénica de Laura Iglesia y Cárlos Dávila, de Higiénico papel. En la parte musical, además de la OCAS, estarán el coro Voces Blancas del Nalón, el músico Andreas Prittwitz y un conjunto de solistas de los más diversos estilos de la escena asturiana. Prittwitz es autor de la partitura adicional junto a Víctor Manuel, que aporta una canción, y el poeta Luis García Montero el autor de los textos dramáticos.

Los artífices de este taiko probaban ayer las garras y barillas que ajustarán los parches de 22 pulgadas a las dos caras del tonel. El resultado de la pieza final, que se montará y afinará en el llagar de Sidra Piñera -patrocinador del invento-, no tiene por qué ser distinto de un tambor original. «En esencia, la sonoridad será la misma», explicaba el director de la OCAS, ante el asentimiento de Fernando Iglesias, uno de los percusionistas que tañerá el instrumento (se toca en horizontal, golpeando cada músico por una cara), quien afirmaba con humor: «Tengo ganas de ponerme a zurrarlo ya». Paz elogiaba la labor del tonelero de Peón. «Dimos en el clavo con Rafael, el ajuste es perfecto». Uno más de un proyecto que su co-autor calificaba de «una tarea descomunal para una sola vez: su producción es equivalente a la de un gran musical».

 

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