Esteban Girón: «La democracia, en cualquier arte, no funciona, es muy rara»

Esteban Girón, guitarrista de Toundra./Íñigo de Amescua
Esteban Girón, guitarrista de Toundra. / Íñigo de Amescua

El naviego llega este viernes a la Sala Albéniz de Gijón al frente de Toundra para presentar su disco 'Vortex'

IGOR PASKUAL

Recuerdo perfectamente cómo conocí a Toundra. Estábamos en plena gira y uno de nuestros técnicos nos dijo que se iba a un concierto. Yo no conocía ni el nombre, pese a que Toundra ya había sido escogida como mejor banda en varias publicaciones. El concierto fue espectacular y esa misma noche me presentaron a uno de sus guitarristas, Esteban Girón (Navia, 1987). En seguida congeniamos y me llevé una sorpresa enorme. Era una persona muy elocuente y, por eso, me extrañó que fueran una banda instrumental. Con motivo de su visita de este viernes, 18 de enero, a Gijón en la Sala Albéniz, me reúno con Esteban en uno de sus viajes a Asturias al que le unen familia y pasiones. Llega sonriente, algo cansado tras esas palizas que se pegan en furgoneta. Está orgulloso del enérgico último álbum de la banda madrileña, 'Vortex' (2018, Century Media), título que procede la sala favorita de la banda para tocar (en Siegen, Alemania). El viento golpea con fuerza, nos refugiamos de la humedad en un local cerca del mar y hablamos mirando las olas.

-Siempre me he preguntado la razón de por qué no tenéis cantante.

-Ninguno de los cuatro cantaba bien y lo más importante era que las cuatro personas que estábamos en la banda quisiéramos estar juntas en un local de ensayo. También escuchábamos grupos como Mogwai u otras bandas que, aunque tenían voz, contaban con grandes desarrollos instrumentales.

-¿De dónde viene el éxito que tenéis y sin voz?

-Habría que definir qué es el éxito para cada uno de nosotros. Hay gente que si le dices que metes cuatrocientas personas en una sala, le parece poco. Para nosotros el éxito es seguir haciendo cosas nuevas y que cada paso, cada gira vaya siempre al alza. Eso es el éxito y, sobre todo, mantenernos juntos.

-Me hablas mucho de estar juntos y de la importancia del grupo. ¿Sois una democracia?

-En cualquier Arte la democracia no funciona o es muy rara. Pero, si una de las cuatro patas no está a gusto haciendo algo, no se hace. Y también hay partes en las que delegamos y cada uno lleva un peso específico. Más que democracia somos trabajo colectivo.

-Aunque no hacéis hardcore, procedéis de esa escena. ¿Qué aprendisteis del Hardcore?

-Se te queda el cariño a la hora de hacer las cosas. La otra cara de la moneda es que también hay que aprender a vivir con tus contradicciones y no creer que tu discurso es el único válido.

-Haceis muchísimos conciertos fuera de España. ¿Cómo llegásteis ahí?

-Siempre quisimos ir a Europa porque venimos de la escena hardcore y había mucha gente de aquí de ese mundillo que salía. Si tienes veinte años quieres ir a Córdoba, pero también a Roma. Y tampoco teníamos la barrera idiomatica.

-Lleváis cinco discos y diez años como banda. Imagino que hay un momento clave. ¿Cuál fue el vuestro?

-La entrada de Álex a la batería. Haciendo los símiles futbolísticos, él es el portero y sin un buen portero no hay gran equipo. Es el músico de mayor talento. Con él hicimos el disco que nos llevó a despertar el interés de la gente.

-¿Y cuál fue el momento más difícil?

-Cuando el anterior guitarrista dejó la banda. Se tambaleó nuestro suelo. Coincidió, además, con la oferta de Century Media para fichar como sello y management. Fue un paso muy difícil de dar porque veníamos del sello Aloud Music muy basado en la militancia, la política y la amistad. Pero a los dos días, conseguimos a Macón y firmamos la oferta. De una crisis pasamos a salvarnos.

 

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