«Me da vergüenza que se censure un libro o que alguien vaya a la cárcel por cantar»

«Me da vergüenza que se censure un libro o que alguien vaya a la cárcel por cantar»
El cantante Fito Cabrales, que este fin de semana toca en Gijón. / EFE

El líder de Fito & Fitipaldis llenará el viernes y el sábado el Palacio de Deportes de Gijón con su gira '20 años, 20 ciudades'

JOSÉ L. GONZÁLEZ GIJÓN.

Fito Cabrales (Bilbao, 1966) está de aniversario. Hace veinte años que nació su grupo Fito & Fitipaldis y lo celebra con un disco y una gira, '20 años, 20 ciudades', que llenará el viernes y el sábado el Palacio de Deportes de Gijón. A sus 51 años, echa la vista atrás para seguir mirando hacia delante.

-Cuando empezó en la música, ¿se imaginaba dar entrevistas a las diez de la mañana?

-Antes era como el horror de los horrores, nunca jamás. Pero con la edad cambian los hábitos, los buenos y los malos. Tienen que ver mucho los niños, así que a las ocho de la mañana estamos en pie por muy rockeros que seamos.

-¿Qué queda de aquel chico que empezó a tocar la guitarra?

-Profesionalmente hablando, queda bien poco. Creo que la semilla, el germen, lo que es hacer una canción. No voy a decir que hacer una gira ahora es como hacerla antes, pero el primer paso, quizá el más importante, es invariable, no te puede ayudar nadie. Es una guitarra y un boli 'Bic'. Ahora es verdad que silbas y viene un ejército, antes no venía nadie. En lo personal, lo mismo que cualquier ciudadano de este país. Ha cambiado la sociedad y tú has cambiado con ella. Imáginate lo triste que sería decir que no has cambiado nada.

-En sus inicios con Platero y tú vivió una época de ebullición. ¿Cómo la recuerda?

-Cada región tenía su 'todo está por hacer'. La etapa del rock radical vasco no la viví muy directamente porque estaba fuera. Digamos que cogí los coletazos. Ya se había creado todo lo alternativo: no hacía falta que te fichara una gran firma porque había gente haciendo compañías de discos, en nuestro caso Dro, no hacía falta tocar en salas de conciertos, la gente grababa cintas y las vendíamos en los bares... Todo eso fue la revolución. También molaba por lo paletos que éramos. Me quedo con la ilusión de hacer cosas que no se habían hecho nunca. Visto en la lejanía, aquí nunca hubo unos Sex Pistols, gente con tanto talento como había fuera.

-Las cosas han cambiado. De la incorreción de entonces pasamos a la censura de ahora.

-A mí me da vergüenza que se pueda censurar un libro o que alguien vaya a la cárcel por cantar. La libertad de expresión es eso. Puedo crear una historia, un cómic, vídeos, algo que es una ficción. Eso no quiere decir que valga todo. Si hago una canción y digo que tu madre es una cabrona, una puta y que te voy a matar, tú me podrás denunciar. Creo que es tan fácil la separación... Pero tenemos ahí la ley mordaza. Los jueces interpretan la ley que está ahí, que alguien aprobó, y el resto está avergonzado. Por otro lado lo vivo con esperanza. Esto es tan gordo que creo que la gente va a decir 'esto se acabó'.

-¿Hubiera podido pasar esto mismo en aquella época?

-¡Cómo va a pasar, es que no puede pasar! A veces me preguntan por la libertad de expresión y siempre digo lo mismo: o hay o no hay. A mí me gusta mucho dudar en la vida, pero hay cosas con las que no se puede, como la libertad de expresión: o la tienes o no la tienes, y no tenerla también es una opción. Para mí tiene que haberla toda, pero no se debe confundir con que la gente pueda decir a los demás lo que quiera, no puedes amenazar de muerte a una persona. Ahora, por cantar, meter a alguien en la cárcel, me suena antiguo, vamos, inquisición casi.

-Las drogas le han dejado una profunda resaca. ¿No le plantea problemas hablar de ello?

-No es un problema para mí. Cuando las cosas las hablas y las tratas nunca se convierten en problemas. Cuando ocultas, disimulas y te arrepientes y no sé cuanto... Yo suelo jugar con todo eso, me permito la licencia porque las he sufrido. Siempre que tengas una ilusión, algo a lo que agarrarte, vas a estar bien. No banalizo las drogas porque es verdad que es muy difícil y está muy mal. Cuando alguien no tiene esperanza y está enganchado, lo tiene mucho más difícil. Yo tenía una profesión. No quiero decir que fuera fácil, también sufrí lo mío, pero tuve esa estrella para agarrar el norte. Mis hijos saben que me drogaba, y mi familia y todos los demás. Me parecería alucinante que alguien tuviera que fustigarse la espalda por haberse drogado. Los problemas pueden venir todos los que quieran, lo importante es cómo los resuelvas. Por eso no me cuesta hablar de las drogas, no me han pillado con dos metralletas en el capó.

-Esta gira tiene muchas cosas especiales, entre ellas que le acompaña su hija de tres años.

-La última gira no pude hacerla ni con mi mujer ni con mi hija. El momento de tocar estaba bien. El resto, los viajes, los hoteles, lo llevé un poco peor. Esta vez tenía claro que me iba a llevar a la niña porque creo que es una gran experiencia para ella, que le va a venir muy bien, sobre todo estando en una edad en la que no importa que falte al colegio. Dentro de dos años ya no lo podré hacer, porque tendrá que estar escolarizada. Prefiero viajar con la familia porque así no hay que explicar nada. Cuando alguien se queda en casa, vuelves de la gira y estás cansado, con gente todo el tiempo a tu alrededor, y el que se queda en casa no tiene esa sensación. Eso, junto con las drogas, mató mi primera relación.

-El repertorio va a encantar a sus seguidores. ¿Siente la misma ilusión que ellos por tocarlo?

-Sííí. Me estoy dando cuenta de que no tener disco tiene muchas ventajas, como no tener que hacer hueco para seis o siete canciones nuevas. Para eso tienes que quitar otras seis y cuanto más discos tienes más complicado es. En este caso hago al revés, hago un repaso por toda la discografía.

-¿Se disfruta más la gira rodeado de amigos?

-Es muy agradable trabajar con gente como Jairo, Muchachito. No solo yo, nos alegra la vida a todos. Es un 'crack' profesionalmente y como persona es brutal, es como llevar vitaminas. Los invitados de cada ciudad es un punto muy bueno para nosotros, igual que pasó con el disco. Las colaboraciones fue lo que más me gustó. Todos los invitados de la gira son amigos. No he llamado a nadie con el que no tenga trato, a todos les admiro. Tengo la misma ilusión por cantar con Fortu que con Rosana. Eso para un músico es increíble. Qué aburrido tocar solo con quien se parece a ti.

-¿Qué puede esperar el público de Gijón de su colaboración con Fetén Fetén?

-Nos conocemos hace ya tiempo. Han trabajado con todas las grandes bandas. Yo me los llevaría de gira todo el rato, son un puto lujo. El folk está como muy olvidado, pero ellos son muy primera, primera división. Vamos a tocar alguna canción nuestra, de los Fitipaldis, y yo quiero cantar alguna canción suya, ser cantante de los Fetén. Haremos 'Me quedo aquí', que es la canción que hice con ellos y de la que estoy enamorado.

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