Una obra teatral inédita del siglo XVIII basada en el 'Quijote' ve la luz en Harvard

El catedrático de la Universidad de Oviedo Emilio Martínez Mata descubrió el manuscrito. / E. C.
El catedrático de la Universidad de Oviedo Emilio Martínez Mata descubrió el manuscrito. / E. C.

El catedrático de la Universidad de Oviedo Emilio Martínez Mata, que observa en ella valores de la Ilustración, halló la obra en la Houghton Library

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Es un don Quijote fiel al original cervantino, pero al tiempo es un Quijote ilustrado, que se convierte en una suerte de «manifiesto de los valores de la Ilustración», que preconiza un cambio en los códigos sociales cuando el siglo XVIII afronta su tramo final, que abre la puerta a una sociedad más justa. Todo lo dicho quedó escrito en una obra teatral, hasta la fecha inédita, que el 'Harvard Library Bulletin' acaba de publicar en su último número con la introducción del catedrático de la Universidad de Oviedo Emilio Martínez Mata y de su colega británico del Whitman College Clark Colahan. «Dos seminarios que di en la Universidad de Harvard sobre la historia de la recepción del Quijote, me llevaron a revisar la Houghton Library de la Universidad de Harvard y encontrar esa recreación de la que no tenía ninguna noticia», introduce Martínez Mata.

Así, de buenas a primeras, apareció el texto. Un manuscrito firmado por James Wadham Whitchurch, con una obra teatral titulada 'Don Quixote, A Comedy', datada entre 1774 y 1776, que nunca llegó ni a imprimirse ni tan siquiera a representarse. Lo curioso es que esa recreación del gran clásico de la literatura española está repleta de sorpresas para el buen conocedor de la obra de Cervantes. Si bien sigue la línea del 'Cardenio', la obra perdida de William Shakespeare y John Fletcher, al dar protagonismo a Cardenio, Luscinda, Dorotea y don Fernando, hay diferencias sutanciales. Los citados personajes, que forman parte de una de las historias intercaladas en la novela, aparecen en la obra de Whitchurch de manera bastante fidedigna al original, lo mismo que ocurre con la caracterización de don Quijote y Sancho. «Es la más fiel de todas las recreaciones teatrales inglesas, pero es muy interesante porque ofrece una perspectiva de la Inglaterra de la Ilustración», anota Martínez Mata. Apenas si hay cambios en los diálogos, las modificaciones son pequeñas, pero los valores de la benevolencia y la empatía, los que proclamaba Adam Smith en la teoría de los sentimentos morales y que antes había difundido Shaftesbury están ahí. «En esta versión el amor queda en un segundo plano para pasar a primer plano los valores sociales», apunta el investigador, que ve en el texto un manifiesto de los ideales de la Ilustración inglesa.

Quiere Whitchurch poner ante los ojos del público una concepción benevolente de la naturaleza humana basada en la idea de la moralidad de Shaftesbury, algo que tendría influencia posterior en pensadores como David Humes, Francis Hutcheson y el ya citado Adam Smith. Y es justo en el final de la historia, cuando se deja ver con más vehemencia esa apuesta, esa mirada novedosa en el plano moral: «En el Quijote de Cervantes, el final de ese pasaje se produce cuando, en una tensa escena, el noble prepotente, el personaje malvado, sabe contener sus pasiones; don Fernando lleva su mano a la espada y parece que está surgiendo un riesgo de final trágico que al final no se produce. En el caso de esta comedia, don Fernando entrega a Cardenio su propia espada para que haga justicia y este la arroja al suelo, simbolizando un cambio de los antiguos valores aristocráticos propios del antiguo régimen hacia los valores sociales». Se apunta un nuevo código, se combate esa valoración pesimista de Hobbes, de que el hombre es un ser egoísta que necesita de la coacción social, cuyo estado natural es la guerra contra todos. Ahora el rechazo a la maldad se convierte en condición humana característica. «Por medio de Whitchurch, el Quijote se convierte en una ejemplificación de la idea que está en la base de la filosofía de Shaftesbury», concluye el estudioso de la Universidad de Oviedo.

La comedia, con la bondad humana como ingrediente, nunca llegó a representarse James Whitchurch traza una historia muy fiel al original que sigue la línea del 'Cardenio'

Ese cambio que sufre el mundo, que vive Inglaterra con la llegada de las ideas ilustradas, tiene reflejo en esta dramaturgia que ve la luz dos siglos y medio después.