'Peggy Pickit ve el rostro de Dios' hace sátira de la relación de Europa con el tercer mundo

Marc Pujol, Mireia Gubianas, Yolanda Alonso, Jorge Sánchez, Marta Cuenca, Toni Vives y Fiorella de Giacomi. /  MARIETA
Marc Pujol, Mireia Gubianas, Yolanda Alonso, Jorge Sánchez, Marta Cuenca, Toni Vives y Fiorella de Giacomi. / MARIETA

La Cantera estrena mañana en el Palacio Valdés un texto del autor alemán Roland Schimmelpfennig que deja al público sin respuestas

M. F. ANTUÑAAVILÉS.

La historia de 'Peggy Pickit ve el rostro de Dios' es la siguiente: una pareja de médicos regresa a Europa tras seis años trabajando como cooperantes en África y se reencuentra con otra que ejerce la medicina en el viejo continente. Esos cuatro personajes, sus reflexiones sobre la relación entre Europa y el tercer mundo, sobre cómo ayudar o no, esa compleja disyuntiva sale a escena con ningún ánimo aleccionador, sino todo lo contrario. «Esperamos que el público se quede atrapado sin tener respuestas, que tendrá que resolver después en un bar, en su casa, ese día o en los días siguientes», apunta Jorge Sánchez, director, actor y dramaturgo argentino afincado en España desde hace 16 años que hace de la experimentación bandera y que ha querido acercar al autor alemán Roland Schimmelpfennig al público español.

Los cuatro personajes aportan cuatro puntos de vista distintos en una obra que podría ser un drama cómico o una comedia trágica, que se mueve en el territorio de la sátira, que hace reír y pensar. «Transita diferentes espacios, nos reímos y también pasamos por lugares oscuros, como la vida misma», apunta el director, para quien el humor es la herramienta que permite al ser humano superarlo todo y al teatro «tratar los temas con una perspectiva más amplia».

Se cuenta esta historia sobre un tema «duro, complicado, paradójico y no resuelto» con esos mimbres, con un discurso que no es políticamente correcto y se hace además con una propuesta estética singular y especialmente exigente para los actores. No es una narración convencional, el relato lineal o cronológico desaparece para que los intérpretes den saltos en el espacio y el tiempo, sacando a relucir sus pensamientos, su yo, su ayer, su hoy y su mañana. «El texto de Roland nos habla desde nosotros y nos despierta emociones, nos mueve cosas», apunta Marta Cuenca, una de las actrices, quien subraya que el esfuerzo escénico es titánico. «Exige muchísima concentración», concluye Cuenca. Toni Vives, uno de sus compañeros, añade que el texto es una suerte de espejo que ha llevado a los actores a hacer su propio camino personal, buscar también esas respuestas para situarse y posicionarse.

Madrid y Barcelona

Han tenido que estar al mil por cien en unos ensayos que se han desarrollado entre Madrid y Barcelona y que ahora concluyen en Avilés, donde mañana se podrá ver el estreno absoluto. Luego habrá temporada en Barcelona y el objetivo es que también se pueda hacer el año próximo en Madrid.

El sentimiento de culpa, el paternalismo de Europa, el cierre de las fronteras a los refugiados salen a escena de una forma muy especial y diferente, sello de La Cantera, una compañía que siempre apuesta por nuevas miradas. Por esa razón se eligió a Roland Schimmelpfennig, un dramaturgo alemán no demasiado conocido en España y con esas formas inéditas, y por eso la propuesta narrativa. «El público está acostumbrado a un relato, que pueda conocer otro tipo es muy enriquecedor», apunta Jorge Sánchez, para quien es vital trascender las formas convencionales para aventurarse en las nuevas. Todo está inventado, pero cada artista puede volver a reinventarlo. Esa es su apuesta.

Junto a Marta Cuenca y Toni Vives, el reparto de 'Peggy Pickit ve el rostro de Dios' se completa con Mireia Gubianas y Marc Pujol.