«La poesía no sirve si no la ejerces»

Fernando Beltrán llegó el viernes a Oviedo. / PABLO LORENZANA
Fernando Beltrán llegó el viernes a Oviedo. / PABLO LORENZANA

Fernando Beltrán (Poeta): «Llegamos tarde a la oficialidad del asturiano, pero escaldados, y eso es bueno», afirma el escritor, que ha sido jurado del Pueblo Ejemplar 2018

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Fernando Beltrán (Oviedo, 1956) es un todoterreno de las letras, de las palabras, de la vida misma. Será porque se ha dejado 'La vida en ello', el título del libro recopilatorio de escritos en prosa sobre poesía que acaba de publicar la Universidad de Valladolid. El creador del Aula de las Metáforas de Grado vive en Madrid, pero vuelve a casa por los Premios Princesa. Este año fue jurado del Pueblo Ejemplar.

-Póngase prosaico y diga cómo ve Asturias.

-Preocupada, y a la espera... Demasiado a la espera, quizás.

-¿A la espera de qué?

-Eso quizás sea lo peor, no lo sabemos muy bien, tiempo extraño...

-En cualquier caso, ¿cuánto de poesía tiene esta tierra?

-Todo. Pero la poesía no sirve si no la ejerces. Si ese lema tan guapo de 'Paraíso Natural' no lo conviertes también en paraíso social, por ejemplo...

-Fue jurado del Pueblo Ejemplar. ¿En qué sentido somos ejemplares los asturianos?

-Nobles, generosos, confiados... quiero creer.

-¿Y en qué sentido no lo somos en absoluto?

-Criticamos mucho, pero luego callamos esperando que nos saquen las castañas del fuego.

-¿Usted se siente ejemplar o ejemplo de algo o para alguien?

-Por supuesto, como todos, pero no lo diré por pudor. Tampoco diré aquello de lo que me arrepiento o de lo que cada día me avergüenzo.

-¿Y en qué ejemplos se ha querido mirar a lo largo de su vida?

-A veces bastaría con intentar ser como nuestra parte mejor, decía Aldous Huxley. Una reflexión sabia, porque todos la tenemos. El ejemplo está cerca...

-¿A España le falta poesía?

-La tiene a raudales. Mire la poesía española del siglo XX. Decenas de poetas imprescindibles. Algo tendremos.

-¿Qué le falta entonces?, ¿sentido del humor?, ¿capacidad de autocrítica?

-Humor nos sobra, menos cuando nos afecta, y autocrítica también. Quizá nos falte lo contrario de lo que a veces pensamos: mirarnos con mayor indulgencia.

-¿Y qué nos sobra?

-Creer que sabemos de todo. Nos sobra también que hablamos muy alto casi siempre. Y pensamos encima que es el de al lado el que habla fuerte.

-Dicen por ahí que reina la autocensura, que son malos tiempos para libertad de expresión. ¿Usted qué dice?

-Pues que es verdad, porque yo ahora mismo tiemblo ante la pregunta siguiente...

-¿Lo políticamente correcto nos está condicionando el lenguaje?, ¿no le parece que últimamente las palabras las carga el diablo?

-Las palabras las cargamos nosotros, y hoy las cargamos al leerlas con munición demasiado coyuntural y una intención, quizás bienintencionada, pero que puede amputar al creador. He escuchado a colegas decir que escriben con miedo. Uf...

-¿Qué dice del lenguaje inclusivo?

-Pues que estamos en ello, y en ella. Nos lo hemos ganado a pulso.

-No me queda claro el tema o clara la cosa. Acláreme.

-Quizás una vez corregidos los excesos históricos que inclinaban tan a un lado la balanza, la clave sea, como en tantas otras cosas, aplicar también al lenguaje el sentido común.

-¿Oficialidad del asturiano?

-Sí, sin duda, pero con sentido común y sin cometer los errores cometidos en otras partes. Llegamos tarde, pero escaldados, eso es bueno.

-Usted creó el Aula de las Metáforas. ¿Por qué nos hacen falta las metáforas?

-Porque queremos que cada palabra a nuestro alcance tenga todavía más vuelo, más imaginación, o lo que es lo mismo, más capacidad de ser útil.

-Oiga, ¿aquí sabemos llamar a las cosas por su nombre?

-Somos de extremos, a veces las llamamos demasiado por su nombre, cuando quizás esté mal puesto, o su uso tenga ya una deriva odiosa, y otras en cambio lo evitamos y damos mil vueltas para no decir, por ejemplo, el nombre de una enfermedad, cuando precisamente la curación de una enfermedad solo puede comenzar cuando se pronuncia su nombre.

-Y, en general, ¿somos bien o mal hablados los españoles?

-¡Cago en... !

-La pregunta del millón: ¿cuál es su palabra favorita?

-Centinela, albañil, barro, zancada, intemperie, cantimplora, meruéndano... ¿dijo un millón, no?

-Le cito a uno de sus Premios Príncipe favoritos, Leonard Cohen, y también a Stevenson, a quienes ha traducido, y le pregunto: ¿hay idiomas más poéticos que otros?

-Cohen, Stevenson... Lo que hay son maneras de pronunciar un idioma más poéticas que otras. Es más cuestión de voz, abrigo y latido que de lengua.

-Se ha planteado que si hubiera nacido ahora en lugar de hace sesenta años sería rapero. ¿Cómo lo ve?

-¿Por qué no? Hay versos de Celaya o de Blas de Otero que podrían ser letras de rap. Y viceversa.

-Administrativo, librero, periodista, actor, guionista de cine, publicista... ¿Qué quiere ser de mayor?

-Poeta, peatón, bailarín de claqué y, si me lo permite, y no lo veo fácil, abuelo.

-No parece que se haya aburrido. ¿Qué ve cuándo mira hacia atrás?

-Que he amado y he sido amado, que he puesto la vida en ello... No me quejo.

-Es activo en Twitter. ¿Qué tal se encuentra en las redes sociales?

-No sé... A veces me abriga la cercanía con la gente que te sigue o te lee, o a la que tú sigues. Y otras veces pienso que lo dejaré en cualquier momento. Esta adicción está por decidir aún.

-Acaba de publicar 'La vida en ello', en edición de la Universidad de Valladolid. ¿Qué nos cuenta?

-Padres, hijos, pasiones, lluvia, danza, errores cometidos... Prosas apasionadas hablando de poesía y de poetas, pero mucho más aún de la vida misma: amar, sentir, construir, dudar, temer, nombrar, creer aún... Y la sorpresa al estar convirtiéndose de pronto en uno de los libros que más alegrías me está dando.