«Los Premios son sensor de las inquietudes del mundo»

Teresa Sanjurjo, el viernes, en la Fundación. / FOTOS: DAMIÁN ARIENZA
Teresa Sanjurjo, el viernes, en la Fundación. / FOTOS: DAMIÁN ARIENZA

Cumple diez años al frente de la Fundación y ahora se prepara para recibir a la Princesa: «Imagino que estará emocionada y el Rey le habrá contado sus recuerdos»

M. F. ANTUÑA

Diez años cumple Teresa Sanjurjo (Madrid, 1972) al frente de la Fundación Princesa de Asturias, que ha fallado ya todos los galardones de este 2019 y que dará en octubre la bienvenida por vez primera a la primogénita de los Reyes en la ceremonia del Campoamor. La entrevista se produce apenas quince minutos despúes de que la Casa del Rey se lo comunicara oficialmente.

-Viene la Princesa Leonor. ¿Qué le parece?

-Pues, además de esa sensación de felicidad y alegría, estamos con la expectativa de empezar a trabajar.

-Es un reto, es todavía una niña en una ceremonia solemne.

-Sí, pero vamos a trabajar para que todo salga bien.

-¿Habrá un plus de nervios?

-Sabíamos que este momento iba llegar y todavía estamos metabolizando la noticia. Ahora empezaremos a organizar para que esta primera asistencia de la Princesa sea fantástica.

-Supongo que no les ha pillado por sorpresa.

-Yo siempre decía lo mismo: cada vez está un año más cerca, pero no tenía ninguna certeza, era una posibilidad.

-¿Sabe cómo vive ella todo esto, cómo ve la Fundación?

-Hablé con ella el día de la ceremonia del Toisón de Oro y un poquito en Covadonga, pero había muchísima gente. Ya tendremos tiempo de hablar. Puedo imaginar que tendrá la información, que estará emocionada, que el Rey le habrá contado sus recuerdos, pero no puedo saberlo.

-¿Estará más nervioso el Rey que ella?

-Supongo que estarán muy emocionados él y la Reina y recordarán su estreno. Pero no lo sé. Ahora lo que toca es sentarnos y trabajar coordinados con Zarzuela.

-Llego a la dirección en 2009 y estamos a 2019. Diez años.

-Pues sí, asusta un poco pensar que han pasado diez años. Supongo que la vida pasa rápido. Han sido años preciosos, llenos de satisfacción, de retos, muchísimo trabajo, muchas alegrías, mi primer hijo llegó con año y medio y ha crecido aquí, he tenido a mi segundo hijo...

-¿Echa de menos Madrid?

-Madrid sigue ahí. Puedo ir cuando quiera y voy mucho. Pero ahora mi vida está aquí. Y feliz.

-¿Se vive mejor?

-Aquí en Asturias se vive muy bien. Si tienes un trabajo intenso y quieres tener una vida familiar, en una ciudad pequeña es más fácil.

-Dígame cuatro o cinco recuerdos de todos estos años de Premios.

-Es muy difícil. Los primeros, estaba tan tensa, tan pendiente de todo que recuerdo esa sensación más que los Premios. Era una sensación de novedad, de cómo va a ser, de qué me voy a encontrar.

-¿Y ha tenido la sensación de vivir momentos históricos? Le cito la presencia de todos los representantes de la UE en pleno conflicto catalán.

-Ese fue un momento histórico. Es de los recuerdos más claros. No solo por la ceremonia, sino por cómo respondió la sociedad, la emoción, el sentimiento que había en la calle, la celebración cívica que fue.

-¿En el plano personal?, ¿qué momentos elige?

-Muchos, casi todos están relacionados con el trato directo de una persona cara a cara, pero no solo premiados sino gente que me voy encontrando, esas emociones y sentimiento de arrope colectivo a la Fundación me ha dejado momentos únicos.

-¿Algún momento fan?

-No soy nada mitómana. Fan no, pero sí muy emocionantes. Con los héroes de Fukushima, recuerdo cómo nos contaron la misión y de qué forma tan estremecedora, no le dieron barniz heroico ni extraordinario, fue conmovedor. O cuando fue Hugh Herr a Avilés y, como los niños van sin filtro, él iba con pantalón largo y un niño se le quedaba mirando las pantorrillas, se agachó, se levantó el pantalón y todos los demás dijeron «haaala». Él se fue llorando y su padre también.

-¿Se ha reído a carcajadas?

-Sí, y a veces por los nervios.

-¿Ha dicho 'trágame tierra'?

-Muchas veces. Y '¿cómo he podido equivocarme?', también.

-¿Pero eso no se confiesa?

-Eso no se confiesa jamás (Risas).

-¿Se ve otros diez años más?

-Yo me veo muy contenta, en lo que dependa de mí procuraré seguir haciendo las cosas como mejor sé.

-Además de directora, se ha unido al Patronato.

-Lo agradecí como muestra de respaldo explícito, pero yo me sigo esforzando igual que antes.

-Diez años de crisis. ¿Qué haría si tuviera más dinero?

-Tendría que pensarlo con cuidado. El crecimiento en automático, o sea, hay más dinero, gasto más, sin pensamiento estratégico, no siempre da mejores resultados que la restricción presupuestaria con todo muy enfocado. Más que más dinero, la pregunta es: ¿dónde queremos estar? Nosotros estamos tratando de mostrar los modelos que los Premios representan a una sociedad que necesita referencias de valores, de ciencia, de cooperación... Todo lo que lleve a transmitir mejor eso es bienvenido.

-¿Pero no ha pensado muchas veces lo que haría con más dinero?

-Claro, la semana de los Premios la podría extender, pero podemos hacer lo que podemos hacer.

-¿Habrá más en el futuro?

-No es un tema que esté encima de la mesa. Hemos pasado años en un ejercicio de contención del gasto, de ganar eficiencia, que ha dado buen resultado, hemos gastado cada euro con muchísima responsabilidad, con mucha transparencia y ha sido una buena práctica para la Fundación.

-¿Qué planes tiene para los próximos diez años?

-Cumplir los fines fundacionales. Lo importante es el foco: lo que justifica tu existencia, y lo que hay que hacer es adaptar las formas para conseguirlo a los tiempos.

-¿Se va a ir de vacaciones a Gdansk?

-De vacaciones no, pero me encantará ir a conocerla. Es preciosa.

-Quedan cuatro meses. ¿Se van de vacaciones o están currando a lo loco?

-Currando a lo loco. Como para la Fundación la Semana de los Premios y el programa educativo 'Toma la palabra' son importantísimos y una apuesta definitiva por compartir con la sociedad la trayectoria de los premiados y cada año intentamos superarnos, eso hace que tengamos que trabajar mucho para poder lanzarlos. Hay turnos, pero el grueso del equipo sigue trabajando, yo las llamo vacaciones conectadas. Vengo unas horas, me voy, vuelvo. Son vacaciones con el móvil en la mano, hay que estar pendiente de muchas cosas. Con todo lo que viene yo no me puedo ir una semana y desaparecer, hay gente trabajando y no puedo ser el tapón.

-¿Y no le tienta lanzar el móvil por la ventana y largarse?

-Eso lo hago en Navidad. Han pasado los Premios, hemos hecho la evaluación de todo, lanzamos la convocatoria del año siguiente y en ese momento podemos tener unas vacaciones de desconexión.

-¿Y a dónde se va?

-Si lo digo no desconecto. Pero en mi caso la desconexión es una situación mental, da igual el lugar.

-¿Lo más fácil ha sido el trabajo hecho hasta ahora con los jurados?

-No, tampoco es fácil. Cuando hay muy buenas candidaturas y jurados muy cualificados, lo normal es que es que el resultado sea muy bueno. Pero son semanas de tensión.

-¿Qué le parece el palmarés?

-Estoy muy contenta. Son unos grandes Premios.

-Muchas mujeres. ¿Es el signo de los tiempos?

-No lo sé. En nuestro caso es consecuencia del trabajo hecho. Aquí llegaban muy pocas candidaturas de mujeres y lógicamente había menos premiadas. Llevamos siete u ocho años trabajando para identificar instituciones que propongan candidaturas, organizaciones de todo el mundo, culturales, de ciencia, porque lo que queremos es detectar la excelencia, de los hombres, de las mujeres y de las instituciones. Con este trabajo, muy concienzudo, hemos conseguido que haya más candidaturas de mujeres. Luego el jurado es el que decide.

-¿Hay una predisposición también a premiar a mujeres?

-Aquí no se premia por el género, se premia por méritos. Y este año ha coincidido que ha habido más candidatas y los jurados, con independencia y libertad de criterio, han decidido.

-Feminismo, inmigración, Europa, educación. ¿Los Premios buscan estar al cabo de la calle?

-Yo creo que los Premios son un sensor estupendo que te permite ver qué inquietudes hay en el mundo y qué está pasando.

-Vamos uno por uno: Peter Brook.

-Es una referencia indiscutible.

-Siri Hustvedt.

-Una mujer completísima que mezcla muy variadas facetas de conocimiento y creación con un pensamiento muy elaborado y culto, con planteamientos muy cívicos.

-Alejandro Portes.

-Da una visión del mundo de habla hispana al otro lado del Atlántico y trata un tema fundamental como es la inmigración.

-Salman Khan.

-La Khan Academy hace posible lo que siempre dice Khan: puedes aprender cualquier cosa.

-Joanne Chory y Sandra Myrna Díaz.

-El cambio climático y la sostenibilidad.

-El Museo del Prado.

-Maravilloso.

-¿Recuerda cuándo fue la primera vez que fue?

-No. Yo iba mucho de niña. Mis abuelos vivían en el paseo del Prado. Lo más bonito del Premio es el sentimiento colectivo de que el Prado es de todos.

-Lindsey Vonn.

-No solo es la mejor esquiadora de la historia, es la que tiene más fracturas de la historia. Su capacidad de esfuerzo, de sobreponerse, es impresionante y va a cumplir años aquí, el día de los Premios.

-¿Ya tienen cosas pensadas para los días previos?

-Sí, en cuanto que se van fallando empezamos a pensar en actividades de la Semana de los Premios y de 'Toma la palabra'.

-Siempre se plantea que buscan una mayor implicación social. ¿Cómo hacerlo?

-Yo quiero seguir profundizando en ello siempre. En cuanto fallamos un Premio, la sociedad ya sabe que damos participación a muchas instituciones, y se ha creado un mecanismo que hace que la gente relacionada con el premiado se pone en marcha y nos llama y nos dice: «Contad con nosotros, queremos que vengáis aquí». El galardón a los All Blacks hizo que todos los clubes de rubgy de Asturias nos llamaran. Nos pasa constantemente con todos los Premios y es una muestra de vitalidad, de interés y de que saben que la Fundación busca la participación para que todos tengan espacio y protagonismo.