El primer examen para acreditar el nivel de asturiano se convocará este año

Fernando Padilla. / E. C.
Fernando Padilla. / E. C.

El BOPA publicó ayer el decreto que desarrolla la Ley de Uso para equiparar la prueba de llingua al marco europeo

MIGUEL ROJOGIJÓN.

Si todo marcha según lo previsto, el Principado convocará este mismo año el primer examen para que los hablantes de asturiano puedan obtener una acreditación de su nivel de competencia equiparable al del resto de las lenguas europeas. Esto es, obtener un nivel básico A1 o A2, un nivel intermedio B1 o B2 y un nivel avanzado, categoría C1, los mismos baremos con los que se mide el conocimiento de las lenguas extranjeras en España o del español en el extranjero. Ayer se publicó en el BOPA el decreto que desarrolla el artículo 11 de la Ley de Uso y Promoción del Bable/Asturiano, que hasta ahora no había sufrido demasiados avances. Es el punto que contempla que será el Principado de Asturias el que establecerá las titulaciones necesarias para la enseñanza de la llingua, así como las certificaciones y titulaciones que acrediten su conocimiento. Tras esta primera fase, se prevé hacer lo propio con el gallego-asturiano.

La intención es que este certificado sirva como mérito -que no como requisito, en principio- para ciertos concursos y oposiciones en los que se considere necesaria su utilización. «Así equiparamos al asturiano con otras lenguas, lo que supone un paso para su dignificación», analizaba ayer Fernando Padilla, director general de Planificación Lingüística y Normalización, quien considera este paso «uno de los avances más importantes en materia lingüística de los últimos años».

Cada uno de los cinco niveles previstos se obtendrá a través de un examen específico. Este evaluará a su vez cinco competencias: compresión de textos orales, compresión de textos escritos, producción y coproducción de textos orales, producción y coproducción de textos escritos y mediación. Las pruebas constarán pues de cinco partes y para superarlas habrá que aprobar cada una de las cinco secciones y obtener un 6 sobre 10 en el cómputo global, obteniendo así el certificado de 'apto' para el nivel al que se opte. Podrán presentarse al examen quienes tengan 16 años o los cumplan en el año en el que se convoca el examen, y podrán hacerlo en la categoría que prefieran, pues no es necesario ir subiendo niveles: quienes se consideren expertos, podrán optar por el B2 o el C1 directamente.

«Hay tres partidos que están por la oficialidad, que deberá adaptarse a la realidad asturiana»

Las pruebas las elaborarán profesores inscritos en el Registro General de Capacitación en Bable/Asturiano y Gallego-Asturiano, aunque ellos no podrán obtener la certificación del examen que hayan ayudado a diseñar. También lo examinarán un mínimo de tres y un máximo de seis profesores de los cuerpos de catedráticos y profesores de Secundaria y de las Escuelas Oficiales de Idiomas que estén capacitados en el uso de lengua asturiana, bien mediante los títulos existentes de Especialista o del Máster de Formación de Secundaria en Lengua Asturiana. En el futuro, también los que posean el nivel B2 o C1 en conocimiento de lengua asturiana.

La previsión del Principado es que las pruebas se convoquen una vez al año, y el decreto contempla que la primera sea este mismo año. Así será a no ser que se complique por algún motivo el proceso necesario para elegir a los profesores, hacer públicos los modelos de examen y crear los equipos de evaluación. Si no es posible, la primera convocatoria sería para 2020.

Este paso llega en una legislatura en la que, en la Junta General, hay una mayoría de parlamentarios favorables a la cooficialidad del asturiano. Una mayoría, eso sí, que no alcanza por un voto la mayoría para poder modificar el estatuto de autonomía y conseguir el cambio de estatus. «Hay tres partidos que están por la cooficialidad, que deberá ser una oficialidad adaptada a la realidad socioeconómica y cultural de Asturias», apuntaba Padilla, quien antes que cooficialidad 'amable' -en su opinión no hay ninguna que sea desagradable- prefiere hablar de oficialidad a secas. Una oficialidad que, en su opinión, puede que no llegue a buen puerto «por la deriva de Foro, que en un principio parecía favorable pero, por desgracia para ellos, ya no se diferencia en gran cosa del resto de partidos de derechas».