El rector Alas recupera su voz

El rector Alas recupera su voz
Leopoldo Tolivar, Joaquín Ocampo, Santiago García Granda, Wenceslao López y Pablo Junceda, en la presentación del libro. / PABLO LORENZANA

Santiago García Granda Un libro reivindica al cabeza visible de la Universidad de Oviedo asesinado en 1937

E. C. OVIEDO.

El discurso ético y reformista del rector de la Universidad de Oviedo Leopoldo Alas, fusilado por las tropas franquistas en 1937, sale de nuevo a la luz tras décadas de silencio con la edición del libro que recoge su obra periodística, publicada en los principales diarios que se editaban en la España de la época. El volumen, editado por Trea y patrocinado por el SabadellHerrero, se presentó ayer en el Aula Magna de la institución académica en presencia de numerosos profesores y responsables políticos, en un acto presidido por el retrato de Alas que realizó Paulino Vicente y que no pudo mostrarse en las dependencias universitarias hasta 1976, recordó durante el acto al actual rector, Santiago García Granda. «Fue una figura difamada y olvidada injustamente durante demasiados años», señaló respecto a su antecesor, «un hombre bueno, que fue un ejemplo de coherencia y honestidad» cuyo pensamiento, reflejado en su obra periodística, sigue vigente.

A ese «segundo asesinato» que, según el rector, supuso negar su figura, se refirió también su nieto, el catedrático de Derecho Administrativo Leopoldo Tolivar, para recordar que la memoria de su abuelo sufrió ataques durante décadas «que hoy serían delito» hasta el extremo de ocultar su labor en la reconstrucción de la Universidad de Oviedo, destruida en la revolución de 1934. Tolivar atribuyó ese olvido al intento «de suprimir por completo una figura molesta por una horrenda mala conciencia de la ciudad de Oviedo» que, con la obra editada «hace justicia» y avanza en el objetivo «esencial» para un pueblo que se aprecie a sí mismo de mantener viva su memoria.

El volumen, de 560 páginas, reproduce artículos publicados por el rector asesinado, hijo del escritor Leopoldo Alas 'Clarín', en periódicos como 'El país', 'El sol', 'El progreso', 'El radical', 'El socialista' o 'La aurora social', donde compartió espacio con intelectuales y políticos como Ramón Pérez de Ayala, Antonio Machado, Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset, Pío Baroja, Julián Besteiro o Pablo Iglesias.

Superar la visión «sesgada»

Según el coordinador del libro, el catedrático Joaquín Ocampo, la recuperación de sus artículos permite superar la visión «sesgada» que se tenía hasta ahora de Alas por su compromiso político entre 1934 y 1937, y mostrar los múltiples intereses a los que atendía en una España con un 60% de analfabetismo.

Así, sus colaboraciones periodísticas reflejan su compromiso ideológico con los más desfavorecidos, su atención a cuestiones como el medio ambiente o el feminismo, o su lamento por que España arrastrara un déficit educativo y político al no haber tenido ni una reforma protestante en lo religioso ni una revolución burguesa.

Por su parte, el alcalde de Oviedo, Wenceslao López, calificó a Alas de «humanista ejemplar» y, tras advertir de que no hay nada «más mas execrable que convertir en normales actos inhumanos», recordó que sus últimas palabras en el momento de ser fusilado fueron «Viva la libertad».

Jurista, profesor y político, Alas Argüelles se licenció en Derecho en 1904 y, becado por la Junta de Ampliación de Estudios, completó su formación en la Universidad de Halle (Sajonia-Anhalt). Tras un breve paso por la Agrupación Socialista Madrileña, en 1929 participó en la constitución del Partido Republicano Radical Socialista y en las elecciones de 1931 obtuvo el acta de diputado y fue nombrado subsecretario de Justicia hasta 1933. Una vez iniciada la guerra civil, fue detenido en Oviedo en julio de 1936.

En un consejo de guerra celebrado el 21 de enero de 1937, Alas fue juzgado y condenado a muerte, una sentencia que se ejecutó un mes después junto a las tapias de la prisión de Oviedo, lo que lo convirtió en el único rector en ejercicio fusilado durante la guerra civil junto al de Granada, Salvador Vila Hernández.

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