«La risa no podía sonar falsa»

Joaquin Phoenix, ante un cartel de la película, que hoy llega a los cines. / AFP
Joaquin Phoenix, ante un cartel de la película, que hoy llega a los cines. / AFP

La película que cuenta la historia del villano de Batman ha puesto de moda al actor que le da vida: «Ha sido una danza interpretativa», cuenta | La actuación de Joaquin Phoenix en 'Joker', que hoy llega al cine, suena para Oscar

ALFONSO TORICES

Joaquin Phoenix (San Juan, Puerto Rico, 1974) vive en la piel de los personajes que interpreta. Su valiente actuación en 'Joker' (Todd Phillips) ha contribuido a que la cinta se lleve el el León de Oro del Festival de Venecia. Un criminal psicótico que tortura y asesina a sus víctimas al ritmo de una risa heladora. El eterno villano de Batman es aquí un personaje más cercano al de una película de terror que esconde polémicos mensajes políticos. La cinta relata la historia de Arthur Fleck, un comediante frustrado que se ve sumergido en una espiral de locura. Ya suena para el Oscar.

-Vaya interpretación, incluso se contorsiona. ¿Cómo lo consiguió?

-Hay dos escenas que son muy importantes en ese sentido; la rutina del payaso y su baile en las escaleras. Empecé a hablar con el coreógrafo que contrató Todd para el filme; con el aprendí el vocabulario del baile y el movimiento. Me recomendó ver unos vídeos y hubo uno que me impactó. No fue tanto la danza sino la actitud del bailarín, su arrogancia.

- El asesino surge muy poco a poco.

- Sí. Está siempre dentro del hombre herido, pero va surgiendo a través de sus movimientos, del baile, de los pasos. No sabía que la danza podía conseguir algo así. Empecé tocando su música, una pieza de violoncelo, y salió de mí. Fue algo natural, orgánico. Una metamorfosis desconcertante que nos lleva a que este tipo anodino termine convirtiéndose en quien realmente es. Sacar el personaje del Joker fue una danza interpretativa.

-¿Cuál fue su reacción inicial a la oferta de interpretarle?

- No quería hacerlo de ninguna manera. Luego vi en el personaje una oportunidad de explorar personalidades que no he explorado hasta ahora. Yo no he visto nada parecido a este Joker en las películas.

-¿Ha leído el cómic?

-No quise verme influido por ningún cómic ni nada parecido. Traté de acercarme desde dentro al hombre, sin mirar al icónico supervillano que todo el mundo conoce. Sentí que tenía la suficiente libertad para encontrar mi versión del Joker.

-El mensaje de la cinta ha creado cierta polémica en EE UU.

- No nos corresponde enseñar moral al público o la diferencia entre el bien y el mal. Es obvio. Si alguien tiene ese nivel de perturbación emocional, puede encontrar alimento a su rabia en cualquier lugar. La verdad, uno no sabe cuál puede ser el desencadenante de un perturbado, puede ser una simple pregunta y uno no debe autocensurarse por no provocar a alguien.

- ¿Fue difícil hallar su risa?

- La segunda vez que me reuní con Todd hablamos sobre la risa del personaje. Vino a mi casa, se sentó en el sofá y me costó varios minutos dar con ella. No quería que sonara falsa, al contrario, quería que fuera genuina desde el primer minuto. Hubo un momento en el que me sentí muy incómodo, luché contra mí mismo porque no la había conseguido. Me costó un par de semanas perfeccionarla.

- Este personaje está bastante perturbado. ¿Pensó que su interpretación podría identificar a los enfermos mentales con la maldad?

- Yo lo veo como alguien que ha experimentado demasiado trauma en un mundo que no ha sabido entenderle y simplemente se ha dedicado a medicarle. No lo veo como alguien mentalmente enfermo, sino como un paciente a quien se le prescriben siete medicamentos. Lo que sí hice fue estudiar los efectos secundarios de esos fármacos. Personalmente, creo que es un auéntico narcisista.

-¿Habrá segunda parte?

-Eso depende del público.