'Sidra en vena', de Madrid a los orígenes

Fotografía de una de las funciones de 'Sidra en vena', que hasta ahora solo se ha podido ver en el Teatro Lara de Madrid. / E. C.
Fotografía de una de las funciones de 'Sidra en vena', que hasta ahora solo se ha podido ver en el Teatro Lara de Madrid. / E. C.

El Jovellanos recibe el viernes la obra que Juanma Pina ha representado desde septiembre en el Lara | Inspirada en series de pasiones y herencias vinícolas como 'Falcon Crest', sitúa el relato en un llagar de Ribadesella en la noche de San Juan

M. F. ANTUÑAGIJÓN.

Recuerdan aquellos historiones vinícolas de pasiones exaltadas y odios cruentos que conquistaron audiencias millonarias en la pequeña pantalla años ha; recuerdan 'Falcon Crest' y la malísima Angela Channing o los conflictos familiares de 'Dinastía'. Pues ahí está la inspiración, pero a la asturiana. El dramaturgo y director gijonés afincado en Madrid Juanma Pina vuelve el viernes a casa con su obra más asturiana, 'Sidra en vena', una comedia que remplaza las bodegas y las vides por los llagares y las pomaradas y que recrea sobre las tablas una noche de «cachopos envenenados».

Lo curioso es que esta historia tan asturiana lleva casi un año petándolo en Madrid. En septiembre se estrenó en la sala grande del Teatro Lara y después de un par de funciones pasó al Off, donde se ha representado todos los viernes desde entonces con la sala llena. «Tenía ganas de escribir algo sobre una familia, una cena familiar, hermanos que se juntan, herencias... Las familias dan mucho pie a situaciones de comedia en las que la gente dice lo que piensa», explica Juanma Pina, autor del texto y director también de 'Sidra en vena'. Y como quiera que su familia está en Asturias, a la hora de enfrentarse al folio en blanco inmediatamente pensó en esta tierra como escenario natural. «Recordé esas series del mundo del vino donde todos los hermanos querían heredar y pensé en llevarlo a Asturias», añade el director, que ambienta su historia en una casona de indianos en Ribadesella, donde don Juan, el patriarca, en la noche de San Juan reúne a todos sus hijos para decirles quién será el heredero de Sidra Pomarada, el llagar más importante del oriente del Principado. «Es un delirio pop absurdo, en la línea de lo que hemos hecho en los últimos años con las comedias de la peluquería», subraya Pina, que se refiera a obras como 'Lavar, marcar y enterrar' y su secuela 'No hay mejor defensa que un buen tinte'.

Son cinco actores, Sergio Campoy, Mario Alberto Díez, Raquel Guerrero, Dolly (JuanFra Becerra) y Olga Hueso, ninguno de ellos asturiano, los que dan vida a doce personajes. La aventura escénica se define como una «comedia astur pop» en la que la música, compuesta para la ocasión por Rodrigo Cuevas, juega un papel estelar. «Hizo una cosa muy chula, muy de su rollo, con folclore tradicional modernizado, con sintetizador, con voces profundas», anota Pina.

Gijón será el primer bolo de 'Sidra en vena' fuera de Madrid, pero confían Pina y compañía en que en Asturias se pueda ver en más escenarios y no rechazan tampoco visitar con su invitación a la risa otros lugares de España. «Es una comedia para todos los públicos, hay algunos localismos, pero todo el mundo lo disfruta igual», explica el director, ansioso por ver cómo reacciona el público asturiano ante una propuesta que tiene mucho de berlanguiano, de esas comedias corales que remiten en el plano teatral a compañías como La Cubana. El viernes, el desenlace.