«La solidaridad humana no puede ser una cuestión de discusión política»

Marcello Fois se encuentra en Asturias para presentar su trilogía. / PALOMA UCHA
Marcello Fois se encuentra en Asturias para presentar su trilogía. / PALOMA UCHA

El sardo, autor de una trilogía que se adentra en el devenir de la estirpe Chironi, se confiesa «humillado» por el rechazo de su país a dar cobijo al 'Aquarius'

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Halló la inspiración en casa. En su familia, en su Cerdeña natal. Marcello Fois (Nuoro, 1960) presenta hoy en Oviedo (librería Cervantes, 19 horas) y mañana en la Feria del Libro de Gijón (carpa 1, 17 horas) la trilogía de la familia Chironi, que comienza a finales del XIX y llega hasta el año 2000 con el ascenso de Berlusconi. 'Estirpe', 'El tiempo de en medio' y 'Luz perfecta' son los tres títulos publicados en castellano por la editorial asturiana Hoja de Lata.

-Es una crónica familiar minúscula y universal. ¿Por qué esa perspectiva de gente corriente?

-Es un proyecto muy clásico, muy tradicional en la literatura. Había llegado a un cierto punto de mi carrera en el que quería hacer un texto con una concepción grande, contundente, y me pregunté cómo escribir un clásico en el siglo XXI. Pensé que la respuesta estaba en hacerlo igual que otros lo han hecho antes, por eso partí de mi experiencia, mi cultura, mi territorio, de una circunstancia privada, íntima, personal. Me di cuenta de que esa historia pequeñita, concreta, me ponía en conexión con el resto del mundo, porque los humanos nos parecemos mucho, amamos, sufrimos, y los clásicos hablan de esos sentimientos que todos conocemos.

-¿Cómo marca la particularidad de la insularidad al escritor y a su obra?

-Ser insular no significa estar aislado. Y dentro de una isla se experimenta todo el universo. Los sardos tenemos la conciencia de habitar en un pequeño continente, y todo lo que sucede fuera ocurre también en la isla concentrado. Por eso los Chironi han viajado por el mundo, se han traducido a distintos idiomas, sin ningún problema.

-¿Quiénes son los Quironi?

-Podrían ser asturianos, catalanes, gallegos... Los Quironi responden a una pregunta que todos nos hacemos: ¿cómo encaja la cultura propia con la del resto del mundo? Ellos son una especie de mezcla de mis antepasados. En mi familia eran carniceros pero yo los convertí en herreros, por lo mítico de ese oficio y la forja. Hay una mezcla de verdad y ficción, pero la base es la historia de mi estirpe. Los que inician la saga son dos huérfanos que se enamoran, tienen muchos hijos y luego la gran Historia mayúsculas que ocurre alrededor se hace sentir. Por ejemplo, uno de los hijos participa en la I Guerra Mundial, otro tiene problemas con los fascistas.

-¿La estirpe está complementa cerrada?

-Se ha terminado, sí.

-Ha estado durante once años escribiendo de ellos. ¿Salir fue duro?

-Muy duro. Pero los Quironi ya no eran saludables para mí, ya no los soportaba. Y la propia estirpe ya no resistía más los avatares del destino.

-¿Qué personajes les han sustituido en su cabeza?

-Antes de esta trilogía había escrito mucha novela negra y ahora vuelvo con 'Decirse adiós'. Pero me ha salido un poco 'chironiana'.

-¿Qué pasa en Nouro que tiene tan buenos escritores? [Grazia Deledda, Salvatore Satta...].

-Concentración, todo se concentra en la isla. Cerdeña tiene la fortuna de ser un pueblo más anclado en el pasado que otros, es menos contemporáneo. Hay una generación de autores que ha vivido la modernidad de Italia y al mismo tiempo ese carácter arcaico de la isla y de ahí ha nacido esa literatura.

-¿Es suficientemente conocida la literatura italiana en España?

-No lo sé. Pero sí que en Italia se conoce bien la literatura española. Manuel Rivas, Pérez Reverte, Clara Sánchez... Yo era amigo de Manuel Vázquez Montalbán, él escribió el prólogo de una de mis novelas negras.

-¿Y nunca ha estado en la Semana Negra?

-No he podido venir nunca porque yo organizo un festival literario en Cerdeña que es en las mismas fechas. Pero todos mis amigos han venido a Gijón.

-¿Qué momento vive la literatura italiana?

-Muy bueno. Porque los italianos somos muy creativos en tiempos malos. Así que, tal y como están las cosas, acabaremos siendo genios... El próximo Nobel será italiano.

-Bueno, o español... No se crea.

-(Risas) Ustedes tienen un presidente guapísimo, es como un modelo fotógrafico.

-El 'Aquarius' viene para España porque Italia no le permitió entrar.

-Estoy profundamente humillado. Es verdad que Italia está abandonada por parte de la Unión Europea en este asunto, pero la solidaridad humana no puede ser una cuestión de discusión política. Cuando hay vidas detrás no hay que cerrar puertas sino sentarse a hablar y hacer política.

-¿Cómo ve a su nuevo Gobierno?

-No es el mío. Pero esto es la democracia. La mayoría ha votado esto, a ver adónde nos lleva. Los italianos tenemos un montón de recursos, cuando parecemos derrotados, muertos, de pronto renacemos. Para bien o para mal, somos sorprendentes, y tenemos una cultura milenaria que nos permite superarlo todo.

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