«El tamaño de las termas de Lucus Asturum confirma un gran asentamiento»

Esperanza Martín, durante su conferencia en Gijón. /  PALOMA UCHA
Esperanza Martín, durante su conferencia en Gijón. / PALOMA UCHA

La arqueóloga Esperanza Martín ofreció una conferencia en Gijón en la que mostró una tégula con «la huella de un perrito de época romana»

MIGUEL ROJO GIJÓN.

Los estudios previos por georradar y fotografía aérea habían delimitado antes de iniciarse las excavaciones que en el terreno de la finca de la Castañera, en Llanera, se localizaba una estructura compartimentada, lo que animó a los arqueólogos a escoger ese lugar para empezar los trabajos en Lucus Asturum. Ya en las primeras horas de trabajo, localizaron los primeros restos de material romano y unos días más tarde dejaron al descubierto una estación balnearia del siglo III. «Por las dimensiones de las mismas podemos confirmar que estamos hablando de un asentamiento poblacional de gran importancia», explicaba ayer la directora de la investigación arqueológica, Esperanza Martín, que ofreció una conferencia y mostró imágenes de parte de los materiales encontrados a lo largo de la campaña. Lo hizo en el Instituto Jovellanos, de mano del Círculo de Amigos y Nativos de la Abadía de Cenero (Candela).

El inmueble hallado constaría de cuatro estancias, entre ellas una sala calefactada, donde se localizaron restos de las tuberías por las que circulaba el agua caliente y el vapor, y otra con suelo hidrófugo. «Fue un acierto empezar a excavar en esa zona», dijo. Y agradeció el trabajo de todos los compañeros que colaboraron en el hallazgo: Natalia Gutiérrez, Otilia Requejo, Javier Calleja, Paulino Suárez y su equipo.

Mientras mostraba el hipocausto -el sistema de calefacción bajo suelo de las termas-, destacó la riqueza del yacimiento, en el que apareció también numeroso material cerámico y numerario -las monedas-, «que confluyen en señalar un periodo de ocupación entre el siglo II y el siglo IV, con una solución de continuidad facilmente demostrable». Esto es, durante todos esos siglos, las termas estuvieron en funcionamiento. Además, el hecho de que la cerámica provenga de Lucus Augusti -la actual Lugo- demuestra una relación comercial entre estas dos áreas en aquellos tiempos.

Una de las piezas más curiosas, una tégula con «la huella de un perrito de época romana. Hay muchas huellas de animales, de perro, de gato, de liebre...», explicó. Algo habitual en este tipo de elementos. «Cuando el alfarero hacía las tégulas las dejaba secar al aire libre, antes de cocerlas, y si había animales por la zona, podían pasar por encima», explica. Pequeños hallazgos que «humanizan» el trabajo, como sucede cuando aparecen huellas dactilares de algún romano. «Nos hace mucha ilusión», reconoce. También aparecieron unos cuantos kilos de ostras.

Habló también de la importancia de Lucus Asturum como nudo de comunicaciones. «La Vía Carisa está jalonada por una serie de lugares imporantes como Veranes, Murias de Beloño, Noega -la actual Gijón- y había un ramal que llevaba a Lucus Asturum, que era un importante cruce viario», destacó. Las excavaciones, financiadas íntegramente por el Ayuntamiento de Llanera, seguirán dando alegrías, augura.